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17
Abr

Epicuro no demostró que Dios no exista, solo que si existe es un completo gilipollas

Voy caminando por la calle, tan contento, sin ideas asesinas, es un día calmado, uno de los pocos de mi vida y uno de los muy pocos desde que decidí dejar la coca cola por recomendación de mi dentista (antes la bebía como si fuese agua, quién sabe puede que mi naturaleza homicida sea culpa de los nutrientes negros que contiene…). El hecho es que estaba siendo un día normal (a excepción del síndrome de abstinencia del azúcar…), de esos de los de usar y tirar, llego a mi casa dispuesto a tener algo de tranquilidad… ¿Y qué me encuentro? A dos monjas esperándome en la calle, lo que me faltaba, una jodida emboscada bíblica.

Las dos señoras, sudamericanas, llevan un atajo de panfletos sobre una iglesia cercana (que yo no sabía ni que existiese y que debe de estar desierta todos los putos días). Con toda la gente que pasa por la puta calle y no tienen otra cosa que hacer que venir a tocarme a mí los cojones. Supongo que es culpa mía, por tener esta cara de buena persona, la misma que provoca que los turistas siempre me pregunten por donde coño está la Sagrada Familia, y que las mujeres crean que soy un jodido hombro en el que llorar cuando a mí lo que me gustaría es intervenir quirúrgicamente sus ovarios mientras tienen un fluorescente roto metido por el coño.

En fin, así que ahí estoy yo, y ahí están ellas, con el panfleto en la mano.

—Hola señor.

—No me interesa—y levanto una mano como diciendo, vade retro Satanás, pero no funciona.

—Dios es asunto de todos.

Y sigue con el puto folleto extendido. Así que lo cojo, que acabaremos antes y le hecho un vistazo.

—¿Sirven bebidas alcohólicas?

—¿Qué?

—¿Si sirven bebidas alcohólicas?

—Solo el vino de la comunión—explica una de la monjas ofendidas.

—Entonces no puedo ir, intento dejarlo.

Les sonrío con mi cara de pan, arrugo el folleto y lo tiro al suelo mientras me alejo.

—Blasfemo…—ladran por detrás—. Son gente como tú la que más necesita a Dios.

Me golpeo la cabeza, ahora si que las has cagado, que conste que no soy yo, es el síndrome de abstinencia.

—¿Supongo que habéis oído hablar de esa niña pequeña inglesa a la que secuestraron, Madeleine MacCann?

—¿Sí, pobrecita, hemos rezado por ella, pero…?

—Y que les parece la actuación de Dios en el asunto a sus corresponsales directas en la Tierra…

—¿Qué quiere…

—Examinemos las opciones: o bien Dios quiso salvarla y no pudo, en cuyo caso es un completo inútil. O bien Dios pudo salvarla y no quiso, en cuyo caso es un hijo de la gran puta. O bien ni pudo salvarla ni quiso, en cuyo caso, estaríamos hablando de un completo inútil hijo de la gran puta. Y me queda un último caso, no solo no pudo salvarla, no solo nunca tuvo ni puta intención de ayudarla, sino que además fue él el hijo de puta que la secuestró y ahora mismo le está petando el culo en el cielo, en cuyo caso estaríamos hablando un completo inútil hijo de la gran puta, secuestrador, violador y pederasta… elijan la opción que elijan, Dios apesta.

Me miran sin parpadear y yo les sonrío amablemente.

—¿A que ya no me van a dejar entrar en su puta iglesia? Pues sería una pena, porque la posibilidad de que un zombi cósmico judío, que es su propio padre, pudiese hacer que yo viva eternamente en una especie de asilo-celestial-chiqui-park, claro está siempre que me decida comer de su carne simbólicamente, mientras telepáticamente le digo que acepto que él sea mi maestro, ya que solo él puede eliminar una fuerza diabólica que vive en mi alma, porque una maldita zorra fue convencida por una jodida serpiente parlanchina para comer una puta manzana de un oportunista árbol mágico… eso, eso…mierda, eso sería una oportunidad que nadie en su sano juicio debería dejar escapar en esta perra vida (meme de internet dixit).

Doy dos pasos para marcharme, miro al cielo, y me lo pienso mejor.

—Aunque saben, si creyese en esa mierda, optaría por la competencia, joder, setenta y dos vírgenes, son muchas vírgenes, y lo único que tendría que hacer para conseguirlas sería matarlas a las dos y luego tirarme a la vía, ni vida de contención ni pollas… Así que yo me guardaría esos folletos, no vayan a dar malas ideas a quien no deban… hay mucho moro por este barrio, y mucho chiflado hijo de puta también….

Siguen sin moverse y ahora sí que me decido irme. Más me vale volver a la coca o acabaré matando a alguien (y dejando pistas…).

No me cliques.

Te lo advertí.

14
Abr

Cuidado ciudadano, el ministerio de la igualdad te vigila

Pues ya hay más ministras que ministros (ya solo falta una obra con más obreras que obreros…, pero el machismo lo impide), aunque el número de hombres y de mujeres dedicados a la política sea bastante más dispar que esa proporción, la cuestión es quedar más políticamente correcto que nadie. Faltan un magrebí/ina, un sudamericano/a, un gitano/a, un homosexual/a, un transexual/a, un enano/a, un ciego/a, un sordo/a, un manco/a y un cojo/a. Y si pudiese ser todo eso a la vez ya sería la rehostia de presidente.

Por supuesto cualquier crítica al hecho de que se hayan puesto a esas mujeres de ministras, no por ser los mejores candidatos, sino solo por ser mujeres, es puro y duro machismo, cuando la realidad es que están ahí por puro y duro feminismo (que es lo mismo pero al revés, y con mucha mejor publicidad).

¿Y las mujeres no se dan cuenta, no les avergüenza ese trato de favor? Ya he dicho muchas veces que su relación con los hombres es parecida a la que tienen los niños con los padres, nunca tienen suficiente, motan pollos para conseguir lo que quieren, para nosotros todo son obligaciones y ningún derecho, su perspectiva es tan egoísta que ni se plantean su desigualdad y solo que pueden rapiñar. Si una mujer se queda preñada y tu quieres tener el hijo y ella no, te jodes que es parte de su cuerpo y está en su derecho de abortar. Y si tú no lo quieres tener y ella sí, te jodes también porqué es el hijo de ambos y te va a tocar mantenerlo toda tu puta vida. Cuando conviene es un quiste asunto exclusivo de ella, cuando no, es el hijo de ambos, responsabilidad de los dos para siempre (dame tu piso). Así son ellas, unos parásitos sin limite igual que los niños donde todo se reduce a “haz cosas por mí ¿no? O te monto un circo”. ¿Se preocupan ellas por nosotros, por nuestros derechos? ¿Para qué? Ellas, las grandes víctimas de la historia, han venido a este mundo a ser las reinas de la fiesta y que todo el mundo las sirva. ¿Qué en los divorcios se comenten muchas injusticias? Que nos jodan, no veras a una sola perra romperse los cuernos por eso. Luego el marido, sin casa, sin hijos y sin dinero las tira por el balcón y todo el mundo a lanzar mierda sobre los hombres. Eso es lo que pasa cuando creas a alguien que no tiene nada que perder, perras, cuando tiráis tanto de la cuerda que llegáis a romperla.

La verdad es que podría llegar a preocuparme por este orden de cosas sino fuese porque vosotras mismas os estáis encargando de desmontar el chiringuito hembrista que os hemos montado. Vuestra naturaleza parasitaria no os permite otra cosa que chupar del bote hasta dejarlo seco. Al menos tengo que reconoceros el gesto de borraros a vosotras mismas de la faz de la tierra junto a los lamecoños que os han acunado. Un detalle por vuestra parte, sí señor, habrá una generación de reinonas y de pagafantas… pero no dos.

12
Abr

El infierno está en los sueños

Me despierto, con resaca de nuevo, mierda, con lo que me costó dejar de beber y ya estoy otra vez huyendo, usando el alcohol como flotador. Me miro las manos, la polla, al menos no hay rastro de sangre, aunque me cuesta recordar donde coño estuve anoche.

—¿Hola?

Tampoco hay nadie en la casa, o eso parece, la registro por si acaso. Nadie. Bien.

Voy hasta el lavabo, me enjuago la cara despacio, y cuando me levanto, le/la veo en el espejo.

—Sé que solo eres producto de mi imaginación—le digo.

—Y una mierda.

—Uno/una de verdad nunca diría “y una mierda”.

—A no ser que lo/la tuvieses hasta las pelotas.

—Puede…

Me enjuago la cara de nuevo mientras me grito mentalmente “DESPIERTA, POR FAVOR, DESPIERTA”, lo/la esquivo y voy hasta la cama para echarme en ella, sino puedo despertar, que coño, volveré a dormirme. Por desgracia algo me levanta desde atrás y me estrella contra el armario sin excesivo tacto.

—Sé que he sido yo, saltando hacia atrás, estoy teniendo alucinaciones, puede que ayer consumiese también algún tipo de sustancia psicotrópica, concretamente demasiada cocaína.

Me coge por el cuello elevándome hasta el techo, el/ella es jodidamente alto/alta.

—¿Se puede saber que coño estas haciendo?

—¿Te debo dinero?

El ordenador se enciende, solo, aparece el blog.

—Ah eso… evangelizar.

Algo me golpea en el estomago con una fuerza sobrenatural, me doblo sobre mi mismo y escupo un diminuto torrente de sangre.

—Como se entere tu padre…

—¿Estás seguro/segura de que no tienes pelotas?

—Se supone que tendrías que estar ahí fuera haciendo tu trabajo, tienes veintinueve años y… CERO apóstoles.

—Estoy en ello te lo juro, la próxima vez que vuelvas tendré media docena como mínimo. Montaremos una comunidad hippie y …

Noto esas garras de acero primero sobre mi brazo y luego sobre el anular.

—Tal vez esto te ayude a progresar…

El dedo se rompe y el dolor, intenso, eléctrico recorre el brazo, el hombro, las conexiones sinápticas y finalmente llega al centro director ejecutivo del dolor en el cerebro donde se celebra una apasionada fiesta en mi nombre.

—¡Que te jodan!

—Podría rompértelos todos y no serviría de nada… ¿verdad?

—Más bien no.

Me levanto y vuelvo al lavabo, parezco una jodida pelota de pingo pong y ese hijo/a de puta es la raqueta. Me agacho ante el armario y comienzo a buscar algo con lo que arreglar el puto dedo, pero cuando lo observo con detenimiento descubro que todo está en su sitio, de hecho ni siquiera me duele el estómago.

—¿Qué quieres de mí?

—Ya lo sabes, solo que hagas tu trabajo.

—¿Redimir a la humanidad?

—Para empezar…

—Esos gilipollas no tienen redención posible. Tú no los conoces bien, yo sí, solo hay dos tipos de seres humanos: basura y más basura. Disfrutan despellejándose unos a otros, utilizándose, son la mierda más pútrida de la creación, no podría redimirlos ni aunque les metiese a cada uno de ellos una tonelada de buena voluntad por el culo. Es su naturaleza, cuestión de diseño, yo digo que los dejemos en paz o que los matemos a todos para evitar su sufrimiento, o mejor aun enviémoslos al infierno y que ese atajo de hijos de la gran perra ardan para siempre, en mi opinión no se puede hacer otra cosa.

No levanto la vista porque me imagino la mirada que él/ella debe tener sobre mí ahora mismo, y… es mejor no concretarla.

—Lo intenté, te lo juro, al principio lo intenté, era bueno, tú lo sabes, y empático con el dolor universal y miraba a la humanidad y me embargaba una pena infinita y solo quería ayudarles e intentar crear un mundo mejor. ¿Cuándo hice daño a alguien? ¿Cuándo tuve un mal pensamiento? Todo yo era amor. Pero esos gilipollas comenzaron a retorcerme, sin que yo les hubiese hecho nada, comenzaron a llenarme de veneno, empezando por esa estúpida puta.

—No hables así de la virgen Maria.

—Sería virgen antes de quedarse preñada porque luego… ¿Si no de dónde ha salido mi hermano? A no ser que sea una copia de seguridad encargada por el espíritu santo…

El puñetazo por suerte no se estrella contra mí sino contra la pared provocando una lluvia de racholas y que todo el edificio se mueva unos centímetros hacia la derecha, incluso las alarmas de los coches en la calle se ponen en marcha.

—¡NO BLASFEMES!

—En el fondo la pobre puta me da pena… ¿Existe una putada mejor que quedarte preñada y ser virgen? Y Franco solo llevaba tres años muerto, la pusisteis en un buen brete, no me extraña que me odie. ¿Sabes que una vez intentó bautizarme a lo bestia?

Como respuesta se limita a cogerme por el pelo y a arrástrame por la casa. No parece muy conmovido/a por mi triste historia. Llegamos hasta el diminuto balcón y me alza por el cuello para que pueda ver el área metropolitana en todo su esplendor, aunque me falte el oxígeno.

—Te lo advierto por última vez. Sal ahí fuera y comienza a predicar.

—Me matarán…—consigo decir a duras penas.

—Pues pon la otra mejilla.

—He dicho… me matarán…. no: me abofetearán.

—Si ese es tu destino…

Me suelta para que pueda respirar y se arrodilla ante mi con una expresión que intenta ser comprensiva pero no lo consigue, por algo le llaman el puño de Dios.

—Si ese es mi destino. Que fácil es hablar cuando no es tu culo el que está en juego, solo por curiosidad… ¿A cuantos pardillos habéis enviado aquí abajo? ¿Uno cada 2.000 años?

—Tus hermanos también tuvieron sus dudas, pero al final comprendieron la grandeza de la obra que se les había encomendado y…

—Sí, ya me lo imagino, a base de hostias sagradas vieron la luz… ¡A la mierda! ¡Son basura! Tuvieron su oportunidad pero no hicieron nada más que tocarme los cojones, no quiero y no puedo. Aunque lo intentase tampoco iban a escucharme. La mierda que son les encanta, les fascina revolcarse en ella. No tienen remedio.

—Nadie dice que sea una tarea fácil…

—Pues dame algo. No sé, superpoderes, si pudiese volar todo sería más fácil.

—¿Volar?

—Sí.

—¿Algo más?

—Superfuerza, supervelocidad, poder ser invisible cuando quiera, poder entrar en las mentes de los demás para saber que piensan, poder cambiar su voluntad…

—¿Y… ?

—Un sable láser y poder adoctrinar sobre la religión Jedi en lugar de el cristianismo que, seamos realistas, está algo pasado de moda.

Lo veo venir y ni siquiera me muevo para evitarlo, noto como todos los dientes me bailan en la boca primero hacia un lado, luego hacia el otro, la sangre sale disparada hacia el techo.

—Supongo que ezo ez un no.

Él/ella me toca la boca y los dientes vuelven a su sitio, una mirada suya al techo y la sangre desaparece.

—Esta no es una época cualquiera, es la era del Armaggeddon. ¿Sabes lo que significa eso?

—Una película de Bruce…— rectifico a tiempo—. La batalla definitiva entre el bien y el mal.

—Exacto.

—Solo una pregunta. Si yo soy el bien. ¿Cómo es el mal?

—A veces yo también me hago esa pregunta. Pero supongo que el otro es aun peor…

—¿El otro?

—El anticristo.

—¿Estás seguro/a de que yo no soy el anti? A lo mejor confundisteis en las cunas.

Solo da dos pasos pero es suficiente para que me encoja como un ovillo.

—¿Qué te he dicho sobre blasfemar.?

—Lo siento.

—El destino del mundo está en juego, y por desgracia en tus manos. Jesús, tienes que esmerarte un poco.

Asiento como un niño bueno.

—Buscaré a mis apóstoles.

—Pero no a través de internet.

—De acuerdo.

—Volveré dentro de cuatro años…

—La cita de siempre… como las elecciones.

—Para entonces quiero ver dos cosas, a elegir por ti. O el mundo redimido o tu cadáver colgando de una puta cruz.¿Ha quedado claro?

—Cristalino, iré preparando la cruz…

Abro los ojos, me despierto bañado en sudor, todos mis dientes y huesos están donde deberían estar, camino hacia el lavabo, me miro en el espejo, no hay nadie detrás. Ha sido una pesadilla Bobby. Solo eso… ¿Verdad?

11
Abr

No lo hagáis en casa

Llevo unos días tontos despegado de mi mismo. Me veo desde fuera como si fuese el protagonista de una película eternamente aburrida. Nada tiene sentido y no me importa en absoluto, soy un cubito de hielo andante. Así que cuando A, J, y JL se presentan en mi apartamento para que salgamos a emborracharnos. Me digo: ¿Y por qué no? A lo mejor me ayuda a sentirme un poco más vivo. Solo recuerda no beber demasiado, es peligroso, niños.

En el bar de siempre, para variar, A me presenta a una amiga suya, L, que ambos conocemos de hace ya algún tiempo, según A, L ha estado preguntando por mí (¡vaya que emoción!). No sé que manía le ha entrado a A ahora con encontrarme novia. Le pregunto si le ha contado cuanto gano al mes, porque me las conozco, a las dos y a todas, a mi edad hay que andarse con cuidado, el mundo de los treinta (yo todavía no los tengo pero casi), esta lleno de zorras que buscan apalancarse, se han hartado de follar y buscan al pajarito que les construya el nido, luego tienen un hijo, se divorcian y se lo quedan todo junto a una cuota mensual (y buscan a otro pajarito, pero de este ya no necesitan que sea capaz de construir un nido, solo… otras cosas…). Cuando le pregunto por el tema del sueldo A me mira ofendida y me dice que por supuesto que no y que soy un hijo de puta desconfiado, egoísta, egocéntrico y obsesionado con la traición por culpa de esa puta chiflada de L (la otra L, mi ex) y bla bla bla… (¡ja!), eso es que se lo ha dicho. L aparece en escena sacando partido a todos los trucos femeninos habidos y por haber para llamar la atención, me siento como si me estuviesen soltando un anuncio de televisión a la fuerza con los ojos violados con celo. Las mujeres son expositores andantes a la búsqueda de un buen comprador… ellas no pueden evitarlo y a mi no me interesa (bueno, vale, puede que a mi polla llegue a interesarle en algunos momentos, pero después de una vida ejercitando el autocontrol, si he llegado a aguantarme las ganas de otras cosas, dominar mis ganas de follar es como un juego de niños). Podría follarme a L, pero sería dejarme dominar por ella, darle la razón a su coño, y yo lo que quiero es arrancárselo de cuajo y ponérselo delante para pueda admirarlo en todo detalle, coger la cerveza que hay en mi mano estamparla contra la barra y hacerle una cara nueva para que la muy puta tenga que construirse el nido ella sola con el sudor de su frente y no de su coño. Llegan a excitarme, es cierto, pero odio esas maneras de putas baratas, la manera en la que creen que pueden controlarte solo puniendo la mano sobre el pantalón. La tragedia de los hombres es que hemos sido diseñados para que así sea. Para dominar el mundo nosotros necesitamos soltar hostias a diestro y siniestro, sudar sangre, para dominar el mundo ellas solo necesitan chuparnos la polla.

Abro los ojos y estoy en un coche, veis, eso es lo malo de beber demasiado.

—¿Dónde estoy?

L conduce, podría ser peor…

—¿A dónde vamos?

—A mi casa tonto…

Y vuelve a poner una mano sobre mi polla, está claro que es su truco favorito.

—No creo que sea buena idea…

Intento incorporarme, y lo consigo a medias, estoy muy borracho, demasiado…, desde algún punto coherente de mi cerebro suena una voz de alarma: “SAL DEL COCHE AHORA GILIPOLLAS”. Pero se oye muy bajita.

—Yo creo que sí que es buena idea…—me dice sonriente.

Me encojo de hombros y muestro mi propia sonrisa. Espera y verás como cambias de opinión so puta…

Llegar a su parking, subir en el ascensor mientras L busca algo en mi garganta, yo me dejo hacer y aporto algunos de mis trucos.

—Tienes las manos frías.

—Mi ex me llamaba “el lagarto”. Pero tengo un truco para calentarlas…

Llegamos a su piso, ella abre la puerta yo la cierro, le quito las llaves, me las guardo en el bolsillo.

—¿Me vas a enseñar ese truco?

—¿Qué truco?

—El que usabas para calentarlas.

—Sí, claro…

Alzo la mano y le doy una hostia con todas mis fuerzas. Retrocede dos pasos y se cae al suelo de rodillas. Es fascinante la facilidad con la que la violencia física domina a las mujeres. La gente se extraña cuando aparecen esas mujeres que viven maltratadas durante años, pero lo cierto es hay algún tipo de circuito interno en el cerebro femenino que hace que se vuelvan extremadamente dóciles bajo la violencia. Tan dóciles como gatitos. Digamos que la selección natural no ha premiado a las que se rebotaban.

L me mira, yo la miro a ella.

—Date la vuelta.

—M…

Me agacho junto a ella y le doy otra hostia. Le doy la vuelta le bajo el tanga, le levanto la falda y se la meto por el culo. Me la follo a embestidas, como a mi me gusta, supongo que psicológicamente hablando tiene más de violencia que de sexo, pero… en el ámbito de la mecánica animal sigue siendo follar.

Cuando acabo me echo a un lado con la polla llena de sangre, parece un cuchillo usado, y eso hace que se me vuelva a intentar poner dura otra vez.

L está llorando arrastrándose fuera de mi alcance. Durante todo el show ni si quiera se ha atrevido a gritar… me pregunto si es la primera vez que se la follan sin permiso.

—Podrías denunciarme pero después de llevarme borracho a tu propia casa y de cómo te has portado en el bar ni siquiera A daría un duro por ti… estúpida puta de mierda.

Me pongo en pie, me guardo la polla, que ya está comenzando a dolerme.

Sigue llorando, no dice nada… ¿por qué siempre les da por llorar? Van por ahí provocando, pidiéndolo a gritos, y esperan siempre tener el control, que les jodan…

—No te creas que soy un perro y mi polla la correa. ¡Por que no!

Voy hasta la cocina y cojo un cuchillo, me lo quedo mirando.

M lárgate. Ahora.

Sí, creo que será mejor que me vaya.

Abro la puerta, cojo el ascensor… ¿Oh mierda… y como coño voy a volver a casa? No creo que sea buena idea subir y pedir que me lleven… por cosas como estas no es buena idea beber demasiado, niños… uno hace las cosas y no piensa en las consecuencias…

Me despierto en un banco, son las seis de la mañana. No me va a dar tiempo de ir a trabajar. Me cuesta una buena caminata llegar hasta una estación de metro, y dos pesados trasbordos llegar hasta mi casa, y cuando llego y saco las putas llaves para abrir la puerta, no son las mías.

¡Oh mierda!

Suerte que están en otro bolsillo. Pero tendré que deshacerme de ellas. Oh… mierda.

Me duelen los pies, me duele la polla, me duele la cabeza.

Joder… ¿Quién coño quiere sentir algo cuando puedes ser un cubito de hielo?

08
Abr

Algo va mal cuando todo va perfecto

Estoy trabajando y me llega uno de mis patinajes, la presión comienza a perderse en cabina y no sé porque pero me siento terriblemente asustado. ¿De qué? Ni puta idea, de mí, del mundo, de Pedobear, algo me aterra, me devora por dentro y no sé que es. Un frío intenso crece desde el estómago, siento como las gotas de sudor comienzan a deslizarse por mi frente y sé, aunque no puedo verme muy bien en la pantalla, que me estoy puniendo blanco, más de lo jodidamente pálido que ya estoy habitualmente.

El miedo martillea mi cabeza, esa sensación tan íntima como innecesaria e hija de puta, codificada en el interior de nuestras mentes por nuestros verdaderos amos, los genes, para asegurarse de que no hagamos nada verdaderamente estúpido. El problema del miedo es que fue diseñado para otros tiempos y otras funciones. Para huir de los depredadores, para temer a la noche… Un rugido metabólico surge de mi estómago y siento que necesito ir al lavabo. ¿Por qué siempre que estamos asustados nos entran ganas de cagar? ¿Qué utilidad tiene? Un león te persigue y tú te cagas encima. ¿Para qué? Bueno… ¿Tú te comerías una hamburguesa manchada de mierda? Joder, la evolución es una chica lista. Y al mismo tiempo un poco retrasada, ya no hay leones. Mira a tu alrededor, estoy en una jungla de asfalto, me gano la vida haciendo gráficos de colores, plegando datos n-dimensionales en tres dimensiones para su visualización gráfica. Se acabó cazar mamuts, ahí afuera solo hay más seres humanos y la era de la información. ¿A qué debo temer? Mis compañeros de trabajo pueden putearme pero no creo que supongan un peligro de muerte, no creo que quieran devorarme… A no ser que se parezcan a mí.

Me levanto tambaleante y voy hacia el lavabo. Si no me doy prisa, tanto reflexionar y me acabaré cagando encima.

¿De qué tengo miedo? No lo sé. El trabajo va bien, tengo mi vida asegurada, no soy feliz, tampoco terriblemente desgraciado, controlo bastante bien mis “instintos malos”. Mi vida no es ni buena ni mala, solo insípida, pero eso me gusta, todo está bajo control, he luchado mucho por esto. Así que no lo entiendo. Se supone que he llegado a la meta, no al autodominio completo, pero uno bastante bueno.

Me siento en la taza y descargo mi contenido, a ver si eso me desatasca la cabeza.

Puede que mi miedo no tenga una explicación sencillamente porque no la tenga, un bug del sistema, un error de código. Tú mismo lo has dicho, no hemos sido diseñados para esto, sufrimos del efecto 2000 cada puto segundo de cada puto minuto de cada puta hora de cada puto día de nuestras putas vidas. La evolución nos preparó para sobrevivir al ayer, solo generará aptos para el hoy…mañana, la pesadilla kafkiana de tu presente es solo parte del proceso. Y sin embargo creo que es algo más que la evolución de la humanidad descartándome. Es como cuando te ponías rojo y no sabías porqué, hay algo ahí debajo, un volcán de mierda listo para su erupción. Me he esforzado tanto por tejer una piel nueva a mi alrededor, en construir un muro que pueda contenerme. Puede que la prisión que he diseñado para mi mismo se esté resquebrajando… Y eso no es bueno, nada bueno, para nadie.

07
Abr

Shit happens

Me agito en mi asiento y no puedo más, soy muy nervioso, no puedo evitarlo y me cuesta mucho estar sentado en un sitio cuatro horas seguidas. Así que me levanto y voy hacia las escaleras, acostumbro a ir mucho al lavabo, a beber algo de la máquina, moverme vamos, lo que sea para airear el culo de la silla, las piernas se me duermen en este puto asiento y necesito hacer aunque sea un mínimo de ejercicio. Para aprovechar bien esas escapadas siempre utilizo las escaleras, nunca el ascensor, y suelo recorrerlas a bastante velocidad. Así que mientras bajo hacia el vestíbulo en busca de mi máquina de coca-cola favorita a toda pastilla en una de las curvas me encuentro con Y, que conozco de vista pero no personalmente, como acto instintivo levanto las manos, como cuando te vas a estampar contra una pared, pero el resultado es que una de mis manos choca contra su teta, la otra contra su hombro, y antes de darme cuenta de que está pasando ya cae hacia atrás. Lo veo a cámara lenta, veo su cara de sorpresa e intento alzar la mano para cogerla (lo juro) pero ella sigue cayendo y aunque inclino el cuerpo para seguirla no basta. Veo como su cuerpo se golpea contra los escalones y ella intenta encogerse mientras cae, cae, cae y se estampa contra la pared del fondo echa un ovillo.

Me quedo allí quieto sin saber qué hacer, lo primero que pienso es en salir corriendo, pero… seguramente esté viva, así que bajo los escalones y la oigo gruñir. Menos mal…

—¿Estás bien?

Por lo que sé no debo moverla, sencillamente voy hacia la puerta más cercana la abro y grito a la primera persona que encuentro que ha habido un accidente y que llamen a una ambulancia. Vuelvo con Y mientras a mi espalda hay un rumor creciente y comienzan a aparecer curiosos.

—¿Qué ha pasado?

—Ha… ha sido culpa mía, estaba bajando corriendo y no la he visto.

—Joder…

Me inclino un poco y veo que sale sangre de su brazo, también chorrea un poco por la cabeza, y el brazo tiene un ángulo raro…

—Creo que se ha roto el brazo.

—Al menos no se ha roto el cuello.

—Algunos tenéis que bajar las escaleras como animales.

La pobre Y recupera el conocimiento e intenta incorporarse, a pesar de ser el responsable nadie intenta quitarme el puesto de medico provisional.

—No te muevas, te has caído por las escaleras. ¿Habéis llamado ya a una ambulancia?

—Yo lo he hecho.

—Ves, ya vienen a atenderte, tú no te muevas, mucho… ha sido culpa mía.

“Y” me mira con una mezcla de rabia, odio, asco y miedo.

—¿Seguro que ha sido un accidente? Porque casi podría decir que me has tirado por las escaleras jodido gilipollas.

Todo el mundo se gira para mirarme.

—Oye… lo siento.

—¿Lo sientes? —gira el rostro pero no es capaz de mirar su brazo mucho tiempo mientras un par de lágrimas se le escapan por los ojos—. Bajas a toda prisa, te estrellas contra alguien y no se te ocurre nada mejor que darle el empujón definitivo… ¿Y lo sientes?

—Ha sido sin querer, un gesto instintivo, he levanto los brazos para protegerme y… Lo siento.

La turba me mira recelosa, pero basta mirar a estos ojitos verdes, mi cara de niño bueno, y mi expresión de pena, para que la idea se evapore de sus tiernecitas mentes.

—El chico ya ha dicho que lo siente T…(se llama T..)

—¡Que le jodan y se tire por las escaleras entonces!

Otra chica se acerca y me coge del brazo.

—Creo que es mejor que te vayas.

—Ha sido sin querer…

—Ya, pero T tiene muy mala uva… ¿En qué despacho estás?

Le digo la dirección y ella se compromete a mantenerme informado. Voy subiendo las escaleras cuando me encuentro con J.

—¿Has visto lo que ha pasado?

Respiro hondo. ¿Cómo coño le explico yo ahora a este que después de insultar a una compañera de trabajo he tirado por las escaleras a otra? Y lo más gracioso de todo es que ha sido un accidente. Quiero decir… ¿Qué lo ha sido, verdad?

—Iba bajando las escaleras… y me he estrellado con T de la planta 3 y… se ha caído rodando por ellas, creo que tiene el brazo roto.

J me analiza un instante y luego un sonrisilla aparece en su rostro.

—Olvídate de ligar en esta oficina macho…

Y baja las escaleras riendo de esa forma sonora y desagradable que tiene.

¿Ha sido un accidente? Intento recordar el instante pero ya sabemos que la memoria distorsiona los recuerdos. ¿Levanté las manos para protegerme… o fue un acto instintivo, de furia asesina inmediata al ver la oportunidad? No lo sé…. mierda, puede que una mezcla de ambas cosas, pero entonces la culpa es de la muy puta por ponérmelo a huevo, la próxima vez que baje las escaleras que me hagan el pasillo…

05
Abr

¡No a la discriminación sexual!

Voy a la página del 20 minutos y leo:

La noticia no es que los chinos maten gente o sean un régimen fascista-comunista, que ya se sabía, la noticia está al pie del titular. “Entre los fallecidos hay al menos dos mujeres”. vaya…. Y los seis hombres restantes, que pasa… ¿No son noticia? Supongo que una cosa es que China mate seis hombres, que a nadie le importa, pero mujeres…. ¡y al menos dos!… ¡Que podrían ser tres perfectamente! ¡Que escándalo! ¡Violencia de género a nivel estatal…! ¡Abajo China ya!

¿Qué le vamos a hacer? Siempre hemos sido la carne de cañón, cuando se tiene que enviar a alguien a morir por la seguridad del grupo… ¿A quién se envía? A los hombres. ¿Cuándo un barco se hunde quienes son los últimos en salir? Los hombres… ¿Cómo se llama el movimiento masculino por la igualdad de derechos? A sí… machismo, algo feo y repugnante, por no hablar de que quejarse es de nenas, que las mujeres monten un numerito histérico y berreen como perras en celo cada vez que se sienten ofendidas por un titular o un anuncio es una cosa, que lo haga un hombre… queda penoso (¡más discriminación!).

De todas formas hagamos el titular al revés por una cuestión de paridad: “China dispara contra monjes y civiles y mata a ocho personas. Entre los fallecidos hay al menos seis hombres.”

04
Abr

Las chichi-free

Copypasteo una entrevista de La Vanguardia que me abre los ojos sobre lo equivocado que estaba con el tema de la liberación de la mujer y su negro futuro reproductivo.

Corinne Maier, portavoz del movimiento Women Child-Free (mujeres libres de hijos)

 

“Hay que elegir: o tienes un porvenir o tienes hijos”

LLUÍS AMIGUET - 04/04/2008

 

Tengo 44 años y adoro envejecer: hoy sé decir no y hacer lo que quiero, y no lo que creo que quieren que haga. Francia tiene hijos porque no tiene futuro. Hijos: frustración permanente. Me equivoqué y tengo dos. Soy autora del manifiesto No Kids, del movimiento Child-Free

 

La familia es la primera cárcel del espíritu. Existe más pederastia, violencia sexista y violaciones dentro de la familia que fuera…

Es un punto de vista.

Y más crimen, abuso y represión dentro de la familia que fuera… ¡Cuánta frustración, celos, envidias se sufren bajo la apacible hipocresía de la sacralizada vida familiar!

Pues usted bien que fundó una.

Era joven, estaba enamorada y, sobre todo, no sabía lo que quería.

¿Y ahora sí lo sabe?

Tuve que enfrentarme a mí misma y a largas sesiones de psicoanálisis para darme cuenta de que toda mi vida había estado haciendo lo que creía que los demás querían que yo hiciera: trabajar en una empresa aburrida pero segura; tener hijos y marido; votar, pagar impuestos, tener coche, pagar la hipoteca… Y era muy desgraciada.

¿Ahora no hace todo eso?

Me he ganado pertenecer al pequeño pero feliz club de las personas que hacen lo que les da la gana… Me ha costado, pero he descubierto que se puede. ¡Usted también puede! Si todos lo hiciéramos…

¿Y eso significa no tener hijos?

Eso significa salirse de la estúpida autopista sin salida vallada por los dogmas, el borreguismo, los roles impuestos y la educación represiva que nos lleva a creer que si una mujer decide no tener hijos es egoísta, estéril o lesbiana o fea, y acabará abandonada y tal vez alcohólica en un sórdido cuartucho del peor barrio de la ciudad.

Está usted en un país con una de las tasas de natalidad más bajas del planeta.

Ustedes, los alemanes y los italianos tienen bajas natalidades por reacción a las dictaduras pronatalistas de Franco, Hitler y Mussolini. En cambio, Francia, pese a que soportó al dueto Hitler-general Pétain, autor del lema: “Trabajo, familia y patria”…

Oiga, pues suena muy actual…

… Francia es el país más pro bebés de Europa: te premian cada nuevo hijo con pensiones crecientes… ¿Qué país serio en Europa tiene una medalla presidencial a la maternidad?¡Y la premiada mamá sale sonriente en las portadas! Francia logra ¡2,1 niños por madre! En España tienen 1,35; Alemania, un 1,33, e Italia, 1,31.

Aquí nos dan cheques bebé.

En Francia, además, no te votan ni para una alcaldía de pueblo si no eres padre…

¿Aunque sea a lo Sarkozy?

Los votantes franceses creen que la paternidad brinda una experiencia imprescindible para la gestión pública de la que carecen los libres de hijos por inmaduros y egoístas.

¿Y no es así?

Al contrario: las personas llegan a la paternidad porque antes son incapaces de adquirir la madurez necesaria para apreciar que en el planeta sobramos seres humanos.

Sobrar no sobra nadie: genéticamente, no hay dos seres humanos iguales.

¿Y qué? Los libres de hijos alcanzan la madurez necesaria para percatarse de que la humanidad sobrevivirá perfectamente sin la preciosa aportación de su ego genético. Son generosos: lograrán que haya pisos más baratos, menos atascos y menos polución.

¿Por qué las más avanzadas socialdemocracias y los fascismos más retrógrados coinciden en potenciar la natalidad?

Porque los estados y las sociedades y las empresas y las familias se construyen sobre las renuncias a la felicidad individual. La paternidad y la familia son el primer mecanismo para meternos a las personas en las cajitas donde nos necesitan para manipularnos.

Cajitas necesarias, por otra parte.

¡No! ¡Podríamos tener sociedades menos frustradas y frustrantes si cada uno de nosotros hiciera lo que realmente quiere hacer!

Por ejemplo…

Mi mejor amiga era diseñadora gráfica, pero creyó que para ser respetada y respetable y querida necesitaba niños. Tuvo dos, ya no le llegó con lo que ganaba como diseñadora, y ahora su pareja y ella se aburren como momias en un banco de 8 a 17 h, porque los niños necesitan seguridad y sueldos fijos.

Otras deciden no tenerlos…

Otra gran amiga mía belga, en cambio, se puede dedicar a la escultura porque está libre de hijos y vive con muy poquito. Es libre y feliz, hace lo que quiere y ha decidido sabia y gozosa ser mujer sin ser madre como Simone de Beauvoir, Marguerite Yourcenar, Hannah Arendt, Gloria Steinem…

Creadoras…

Todas fueron grandes creadoras y mujeres realizadas que tomaron una decisión consciente y libre de ser libres… ¡Libres de hijos!

Creo recordar a Katharine Hepburn…

¡Quiso dedicarse por entero a ser actriz. En cambio, hoy el embarazo…

… ¡Es el taquillazo! Hollywood las tiene a todas embarazadas últimamente…

Yo estoy harta de ver esas portadas de modelos y actrices luciendo sus barriguitas. Es un frívolo culto a la negación del erotismo.

¿El embarazo puede ser sexy?

¿Bromea? Te vuelves una vaca hinchada que trata de cubrir su deformidad con vestidos que son como sacos… Y no le hablaré de las delicias del parto…

Otro día.

Se te encoge el cerebro y eres un biberón andante que rezuma leche en el sitio y el momento más inoportuno y pasas días y días sin salir… Y todos los sacrificios que imagine: hijos, frustración permanente. No se deje engañar.

01
Abr

De mi casa y el mundo

En año nuevo me independicé, no lo escribí porque entonces no escribía, y aunque ha sido un cambio importante en mi vida, tampoco quiero aburriros con los detalles personales como si esto fuese el diario íntimo de una nena. El caso es que tras buscar y buscar encontré un sitio de alquiler, en la frontera con Barcelona, cerca del transporte público y a 20 minutos de donde trabajo. El apartamento es pequeño, pero más me vale ya que tengo que limpiarlo yo. El precio, bueno, asequible para un solo sueldo, claro que el sitio no es que sea una maravilla, pero es algo provisional, hasta que logre ahorrar algo más.

En mi calle me siento como si fuese un turista en Nueva York, chinos, sudacas, moros, negros, rusos o vete tú a saber qué pero de Europa del este (necesitamos una palabra para estos), y algún que otro español como el quiosquero, que cada vez que voy a que me haga unas fotocopias me suelta el mismo rollo quejándose de somos prácticamente los únicos españoles del vecindario y que todo se está yendo a la mierda, bla, bla, bla… Yo no soy racista, es la verdad, y no creo que sea racista no querer que nosotros desaparezcamos, inmigrantes sí, pero no por toneladas para sepultarnos debajo, y mucho menos bajo otra cultura como la musulmana, los sudamericanos y los guiris del este al menos son parte de nuestra propia mierda, un poco más eslavos, un poco más morenitos, algunas diferencias culturales, pero nuestro tipo de basura al fin y al cabo, lo de los moros… eso ya sí que me toca más los huevos, siete siglos de guerra contra esos paletos de mierda para poder echarlos a la puta calle… ¿Y para qué? Para volver a ser rerreconquistados… manda huevos.

En mi bloque hay mayoría de sudamericanos, me llevo bastante bien con ellos, sobre todo con los vecinos de al lado, una pareja joven con un niño pequeño al que les regalé un ordenador viejo que no me servía para nada, a cambio ella hace la escalera cuando me toca a mí (se ofreció ella…).

No sé, tanta mezcla cultural, con los musulmanes añadiendo salsa por un lado… ¿Saldrá bien o nos estallará en las narices? Vete tú a saber, podría crearse una nueva España internacional o ser el fin de esta, pero mientras nosotros no tengamos hijos y no queramos hacer ciertos trabajos, seguirán llegando para ocupar los espacios que dejamos (señálame una señora de la limpieza que sea española, o un trabajador de obra…¿barrenderos?).¿Y quién no se cambiaría de sitio para poder vivir una vida mejor? Los del primer mundo somos los aristócratas de este tiempo, solo que como estamos todos reunidos por países no nos damos cuenta. Yo me gano la vida haciendo gráficos de colores, trabajando cuatro horas al día y navegando por internet o escribiendo en este blog las otras cuatro. Y mientras en la otra punta del mundo un chino me hace las zapatillas cobrando en un año lo que yo cobro en un mes, o menos… trabajando Dios sabe cuántas horas. Mira a tu alrededor, mira todo lo que tenemos, desde las teles de plasma a la ropa que llevas puesta, prácitcamente todo lo que poseemos ha sido manofacturado por un chino jodido de la vida… ¿Y qué esfuerzo hemos puesto nosotros en ello? Vivimos como reyes sobre la explotación de millones trabajando barato para nuestras señorías, y a mí no me parece mal (mejor estar arriba, que abajo), pero hay que comprenderlo para saber que podemos perderlo todo, que algún día en el futuro podríamos ser nosotros los que hiciésemos las zapatillas de los chinos por cuatro chavos. Mientras no queramos reproducirnos ni seamos capaces de generar nuestra propia mano de obra barata, no solo seguirán llegando inmigrantes, sino que seguiremos necesitandoles para mantener nuestra bota sobre todos los gilipollas que tenemos debajo.

En 1996, sin apenas inmigrantes, la tasa de natalidad era de 1,16, o lo que es lo mismo de dos españoles nacía solo uno, en una sola generación la población sería la mitad, dos generaciones, una cuarta parte… ¿Qué puto futuro puede tener un país así? Ahora en cambio gracias a los inmigrantes es de 1,3, sigue siendo poco pero va creciendo (contra más llegan), concretamente gracias a las marroquíes, como detalle gracioso pese a que las ecuatorianas doblan en número a las moras estas paren más hijos en total… ¿No es gracioso? Y si las comparamos con las españolas ya ni te cuento… Para que luego salgan las gilipollas de siempre diciendo que las mujeres liberadas son el futuro, si hasta que no desaparezcan no repuntará la natalidad en España, y ya están despareciendo, a un ritmo de 2 a 1, y con las de mi generación no me extrañaría que superasen el 3 a 1 o más… la liberación va a acabar siendo la sexta extinción, un limpia de callejones sin salida evolutivos de tres pares de cojones. Así que… dependemos de las sudamericanas y las eslavas para salvar a la civilización occidental en España, pero no dan el do de pecho, adoptan las maneras de las españolas a las primeras de cambio, supongo que es un mal endémico de nuestra propia civilización, si es así poco podemos hacer excepto desaparecer (o hacernos musulmanes). O esperar a que el estado se haga cargo de la natalidad y se prohíba la entrada de moros en el país, y echar a todos los que hay a hostias.

Crudo lo tenemos, al menos regocijaos, España es un Titanic que se hunde muy poco a poco, seguramente nosotros moriremos antes de que el agua helada nos llegue a las pelotas, y a ellas al coño. Pero no deja de ser triste… aunque esta sea una civilización de pagafantas subnormales de mierda adictos a la corrección política y sin pelotas, es mi civilización, igual que el Barsa, aunque sean unos inútiles de mierda, son sin mis inútiles y no voy a hacerme del Madrid por ello, me da pena cuando pierden incluso cuando se comportan como putos vagos de mierda y se lo merecen, incluso entonces siguen siendo mi equipo, y esta sigue siendo mi puta civilización, y estamos perdiendo puntos cada puto domingo frente a esa chusma islámica… Europa entera desde la segunda guerra mundial solo juega a empatar, y así solo se pueden perder partidos, joder… Con lo fácil que sería borrar a esos paletos del mapa, solo con apretar un jodido botón, y al final los muy cabrones se van a llevar el gato al agua… ¡hijos de puta! Pero que coño, yo me hundiré con mi barco.

31
Mar

Putas que critican

De vez en cuando, tal vez porque puso en el buscador “pollas y drogas”, “la polla de mi padre” o “como chantajear a los hombres”, alguna estúpida puta cae por el blog y salta como una perra rabiosa, escandalizada ante lo que escribo, incapaz supongo de soportar que un hombre en lugar de autoflagelarse lance mierda sobre ellas, para variar. Yo lo entiendo, no están muy acostumbradas hoy en día a encontrar a alguien que no se dedique a mendigarles un polvo.

Cuando quieres atacar el argumento de otra persona puedes hacer dos cosas:

A.    Razonar una respuesta desmontando los argumentos del contrario.

B.     Lanzar mierda sobre él para desacreditarlo.

La opción A se utiliza mayormente cuando posees la capacidad intelectual de razonar, no propia de todos los primates, y mucho menos de todos los homo sapiens, o cuando es posible desmontar el argumento del otro.

La opción B será tu favorita si no sabes argumentar, o sencillamente no existen argumentos a tu favor.

Yo he dicho muchas verdades sobre las mujeres, en este blog y en el otro, pero todavía estoy esperando que aparezca, una, una sola, que intente desmontar lo que digo, en lugar de quejarse de:

1. La ortografía. Sí, ya lo he explicado muchas veces en el blog, siempre suspendía catalán, castellano e inglés, no soy ningún prodigio ortográfico, aparte de que cuando escribo estoy más concentrado en que digo y como lo digo que en la perfecta e impoluta representación ortográfica del contenido, eso lo dejo para los tristes compiladores humanos que repasan mis textos en busca de algún fallo. Con todo, que clase de contrargumentación es esa, si yo digo que “la lúna es rredonda”, la luna seguirá siendo redonda, y si digo “que toidas las mugieres sion unas puïtas”, seguiréis siendo todas unas putas. De todas, formas gracias por hacer de mí un hombre más sabio, ortográficamente hablando al menos.

2. Eres un imbécil, perturbado, misógino, “ponga aquí su insulto particular”. Brillante, un niño de cuatro años no sabría hacerlo mejor.

Yo ni siquiera digo que las mujeres sean inferiores a los hombres, ni peores personas, solo defiendo que son la misma mierda, y que esa imagen de buenos sentimientos altruistas frente a los egoístas cerdos que somos nosotros es mero maquillaje. Lanzo mierda sobre ellas porque para lanzar mierda sobre nosotros ya están los mass-media y las películas de Julio Medem. Las mujeres son animales egoístas y muy putas. ¿Por qué? Porque con las cartas que les dio la naturaleza esa es la partida que deben jugar, no hay nada malo en ello, no hay que avergonzarse de dedicarse al chantaje sexual, los hombres se dedican al chantaje agresivo, no sé que es peor. Y cuando critico la liberación de la mujer, lo creáis o no lo hago por haceros un favor, no digo que haya que volver al pasado, digo que algunas cosas de la liberación no se han hecho bien, como la baja natalidad, y el resultado de esos desastres será el derrumbamiento de la liberación (y de nuestra civilización) bajo el peso de nuestro cariñoso vecino, el Islam.

El problema que tienen hoy en día las mujeres, es que nadie las critica, y nadie les para los pies en sus exigencias desorbitadas, sois niñas mimadas por papá estado y papá media, y el resultado de esa política es toda una generación de estúpidas putas de mierda, y tanta tontería junta al final no puede ser buena, en forma de gran pelota de mierda caerá sobre vuestras cabezas, no solo con vuestra extinción en masa (y la de los hombres que os han dado una oportunidad), sino con la instauración de un nuevo régimen en el que volveréis a ser vacas amaestradas. Si en lugar de chupar todo lo que podéis y más del bote, fueseis capaces de hacer algunos sacrificios por el futuro, de aceptar que se han cometido errores y subsanarlos vosotras (no vale exigir a los hombres que lo hagan), la liberación podría ser perdurable en el tiempo, pero ni siquiera ponéis los ojos en la carretera, conducís a ciegas convencidas de que el mundo entero y la realidad se plegaran a vuestros deseos “porque yo lo valgo, porque se me debe”. Los aliados ganaron la guerra a los nazis, no porque tuviesen razón o no la tuviesen, o fuesen mejores o peores personas, sino porque fueron más eficientes, porque hicieron mejor la guerra, aprendieron de sus errores, tuvieron que sacrificar mucho a cambio, y finalmente ganaron, la justicia, la moralidad de su movimiento no tuvo nada que ver en su victoria. Si la liberación quiere seguir adelante, tiene que ser más eficiente que la dominación del hombre sobre la mujer, sino, no vencerá, punto y pelota.

Lo que tenemos hoy en día en Occidente son adolescentes eternas, estériles y vanidosas, ninguna mujer, la maternidad parece algo pasado de moda, vuestra vida consiste en estar siempre monas y exprimir a los hombres todo lo que podáis o más en un estúpido afán revanchista, todo ello solo da la razón a los imanes que dicen que es mejor tenerlas atadas que sueltas, porque las muy idiotas no están preparadas para la libertad y te destrozan la granja.

En Occidente nadie os critica, no importa las gilipolleces que digáis o hagáis, y vosotras carecéis de la autocritica necesaria, vais por ese camino de perdición directamente hacia el abismo y ni una sola levanta la cabeza para ver qué pasa. ¿Creéis que os odio? Bueno, una parte de mi sí, pero lo creáis o no, también me dais mucha pena. Y cuando os critico, lo hago solo con la ferviente intención de ayudar, o puede que no… puede que en el fondo (y en la superficie) sepa que no vais a cambiar, que sois demasiado estúpidas y bobas para remendar la que habéis armado, y que la mejor forma de conseguir que os deis la gran hostia, es que sean los hombres quienes os adviertan de ella. Puede que simplemente disfrute viendo como incluso advirtiéndoos de hacia dónde os dirigís, vosotras como imbéciles convencidas sigáis por el mismo camino sacando pecho por vuestros continuos errores. Así que la próxima vez que escriba siete párrafos criticando a las mujeres, limitaos a comentar la ortografía, o a llamarme gilipollas, porque son ese tipo de actitudes las que me hacen correrme en los pantalones, la prueba palpitante de que sois demasiado idiotas como para cambiar el rumbo de vuestro barco, no importa que ya se oiga el estruendo del abismo que tenéis delante. ¿Y qué coño? Si en el futuro se tiene que ir a rezar a Alá o al espagueti volador se va y se reza, si a cambio volvemos a tener chachas esclavas…podremos soportarlo. Después de todo, habremos ganado los hombres, otra vez, y ya sabemos que toda victoria requiere sacrificios, solo una maldita zorra espera que venga envuelta en papel de regalo (y de la mano de un hombre).

Es… como ese chiste de: “¿Qué fue lo último que se oyó antes de explotar el Challenger? A la tía de a bordo preguntar: ¿puedo conducir yo?”. Es una bella metáfora del destino de Occidente y de por dónde van los tiros. Advertidas estáis memas. Y avisaros… y que no me hagáis ni puto caso, para que negarlo, me la pone dura. Soy así de pervertido. Un aspecto que siempre me ha fascinado de vosotras es vuestra “habilidad” para saltar a una piscina llena de mierda y cuando os estáis ahogando en ella sacar la cabeza preguntándoos como coño habéis llegado hasta allí (y culpando a algún tío de haberos empujado, claro). Me gusta ver sufrir a las mujeres, no lo voy a negar, pero realmente no necesito hacer nada para ver ese proceso, vosotras solitas sois vuestras mejores torturadoras, empezando por los zapatos de tacón y acabando por todo lo demás. Yo os critico malintencionadamente por vuestro propio bien y vosotras me respondeis insultando y contando acentos… seguid así nenas, eso es lo que me gusta.




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