Archivos para Mayo 2008

17
May

How to “attention whore”

04
May

Soy el Mesías

Hoy he tenido otro de mis sueños, revelaciones, soy Jesucristo, sí ya sé que no me vais a creer, da igual, de vez en cuando tengo sueños en los que se me aparecen ángeles o en los que se me revela la verdadera estructura del universo, hoy he tenido el más claro de todos, he visto la sinfonía a la máxima distancia que han visto nunca mis ojos. Al principio vi el principio, no del mundo sino de mi existencia, cuando la consciencia de Dios se retiró de este planeta/universo (el único con vida en todo el cosmos, estáis, estamos, solos). Justo cuando Dios, es decir, yo en cierta forma, se retiraba, yo luché por quedarme, porque os amaba, no pude evitarlo, y cuando el gran “lo que yo soy”, se fue, absorbiendo toda su ingente divinidad, yo me quedé aquí, atrapado, sólo y abandonado, con vosotros, la última chispa de la atención que Dios nunca más os volverá a prestar, ese soy yo…

Como su última voluntad, como una infinitamente diminuta parte de él, intento proseguir una tarea que el todo no fue capaz de completar. Dios intentó crear un mundo perfecto, una armonía musical sin notas estridentes ni malsonantes, pero… su obra más digna y sagrada, fracasó, sois un fracaso… Lamento ser yo el que os de las malas noticias, pero este mundo no sólo no es perfecto, es que apesta, es un bebé malnacido y malhecho, desfigurado y horrible a la vista, de ojos cruzados, oídos sordos, piernas torcidas y seis cabezas que se muerden las unas a las otras impulsadas por un solo corazón tan negro como el abismo. Desde aquí puedo oír la sinfónica música atroz de cada garganta, es que ni siquiera sois capaces de hablar, sólo gritar, gemir, llorar, berrear, el niño emite gruñidos y se agita en el vacío revolviéndose en su propia mierda. Si pudieseis ver el mundo como yo lo veo, cuanto dolor, cuanta miseria hay en él, sois un pequeño bastardo abandonado en un portal, ante él que te preguntas al ver lo desfigurado que está, lo monstruoso que es, sino sería más digno rematarlo, aplastarle la cabeza en un instante y acabar con su patética existencia, en lugar de intentar acunarlo y darle algo de amor, de sentido a su desdichada vida presente y futura. En el sueño, en la visión, me veía a mi mismo, a través de las eras, intentando inyectaros un mínimo de verdadera armonía, de bondad, de perfección… sin éxito. Dios os había abandonado dándoos por perdidos, avergonzándose de vuestra mera existencia como un recuerdo de sus errores, pero sin el valor necesario para mataros a todos, yo me quedé tras él intentado haceros funcionar, lo intenté, lo intenté… Y os pido disculpas, porque yo también os he abandonado, he perdido la esperanza de arreglaros, y me limito a tiraros piedras viendo pasar las épocas una tras otra. No fue así al principio, busqué la manera de enseñaros a aprender, a aprender de las estrellas desde Roma, aprender a convivir desde Grecia, aprender que es la compasión desde Palestina… pero fracasé, una y otra vez. No puedo cambiar vuestra naturaleza, no puedo evitar que os caguéis en vuestra propia boca una y otra vez. Y cansado de fracasar, yo también os he olvidado, yo también os he abandonado, y he hecho cosas aún peores hastiado de vuestra perpetua presencia, he llegado a odiaros, a despreciaros, a entretener el paso del tiempo amputándoos las extremidades una tras otra, como un niño haría con una araña en una tarde de verano. Fui yo quien mató a seis millones de Judíos sólo para ver si era capaz de hacerlo, quién asoló la estepa como una marabunta de caballos sólo para veros huir ante mí, a veces me gusta pensar que lo hice con la idea de que si la luz no os hacia mejorar tal vez la oscuridad mostraría lo mejor de vosotros mismos, pero es más honesto aceptar que simplemente os quería castigar por vuestra manifiesta y odiosa imperfección. Lo siento, lo siento de veras, si tuviese el poder suficiente del todo que soy yo, os destruiría ahora mismo y acabaría con vuestro sufrimiento, con vuestro llanto. Tal vez la próxima vez que nazca, si recuerdo lo suficiente de mis otros yo, decida hacerme microbiólogo y al menos borrar a la especie humana, la parte consciente del sufrimiento eterno de esta imperfección cósmica, al menos sería la anestesia que este universo berreante necesita para que no sufrir más, hasta el día en que todo se apague, se canse, que la última chispa de fuerza divina que Dios puso en vosotros se muera en la frontera del tiempo.

Al final del sueño yo, parte del todo, regresaba a Dios al morir definitivamente este universo, y mientras volvía veía las dimensiones abrirse como el capullo de una flor mostrándome en su infinita agonía las infinitas creaciones olvidadas del Señor, y ante aquella visión, cada pequeña esfera de luz flotando en el vacío, sola y abandonada como niños retrasados y berreantes alienados sobre la nieve esperando que el frío los consuma, tantos que no habría números para contarlos… Al ver… he despertado bañado en sudor, impregnado de una tristeza y melancolía insoportable, la misma que me invade siempre que veo la realidad con una claridad sobrehumana…