Archivos para Marzo 2008

31
Mar

Putas que critican

De vez en cuando, tal vez porque puso en el buscador “pollas y drogas”, “la polla de mi padre” o “como chantajear a los hombres”, alguna estúpida puta cae por el blog y salta como una perra rabiosa, escandalizada ante lo que escribo, incapaz supongo de soportar que un hombre en lugar de autoflagelarse lance mierda sobre ellas, para variar. Yo lo entiendo, no están muy acostumbradas hoy en día a encontrar a alguien que no se dedique a mendigarles un polvo.

Cuando quieres atacar el argumento de otra persona puedes hacer dos cosas:

A.    Razonar una respuesta desmontando los argumentos del contrario.

B.     Lanzar mierda sobre él para desacreditarlo.

La opción A se utiliza mayormente cuando posees la capacidad intelectual de razonar, no propia de todos los primates, y mucho menos de todos los homo sapiens, o cuando es posible desmontar el argumento del otro.

La opción B será tu favorita si no sabes argumentar, o sencillamente no existen argumentos a tu favor.

Yo he dicho muchas verdades sobre las mujeres, en este blog y en el otro, pero todavía estoy esperando que aparezca, una, una sola, que intente desmontar lo que digo, en lugar de quejarse de:

1. La ortografía. Sí, ya lo he explicado muchas veces en el blog, siempre suspendía catalán, castellano e inglés, no soy ningún prodigio ortográfico, aparte de que cuando escribo estoy más concentrado en que digo y como lo digo que en la perfecta e impoluta representación ortográfica del contenido, eso lo dejo para los tristes compiladores humanos que repasan mis textos en busca de algún fallo. Con todo, que clase de contrargumentación es esa, si yo digo que “la lúna es rredonda”, la luna seguirá siendo redonda, y si digo “que toidas las mugieres sion unas puïtas”, seguiréis siendo todas unas putas. De todas, formas gracias por hacer de mí un hombre más sabio, ortográficamente hablando al menos.

2. Eres un imbécil, perturbado, misógino, “ponga aquí su insulto particular”. Brillante, un niño de cuatro años no sabría hacerlo mejor.

Yo ni siquiera digo que las mujeres sean inferiores a los hombres, ni peores personas, solo defiendo que son la misma mierda, y que esa imagen de buenos sentimientos altruistas frente a los egoístas cerdos que somos nosotros es mero maquillaje. Lanzo mierda sobre ellas porque para lanzar mierda sobre nosotros ya están los mass-media y las películas de Julio Medem. Las mujeres son animales egoístas y muy putas. ¿Por qué? Porque con las cartas que les dio la naturaleza esa es la partida que deben jugar, no hay nada malo en ello, no hay que avergonzarse de dedicarse al chantaje sexual, los hombres se dedican al chantaje agresivo, no sé que es peor. Y cuando critico la liberación de la mujer, lo creáis o no lo hago por haceros un favor, no digo que haya que volver al pasado, digo que algunas cosas de la liberación no se han hecho bien, como la baja natalidad, y el resultado de esos desastres será el derrumbamiento de la liberación (y de nuestra civilización) bajo el peso de nuestro cariñoso vecino, el Islam.

El problema que tienen hoy en día las mujeres, es que nadie las critica, y nadie les para los pies en sus exigencias desorbitadas, sois niñas mimadas por papá estado y papá media, y el resultado de esa política es toda una generación de estúpidas putas de mierda, y tanta tontería junta al final no puede ser buena, en forma de gran pelota de mierda caerá sobre vuestras cabezas, no solo con vuestra extinción en masa (y la de los hombres que os han dado una oportunidad), sino con la instauración de un nuevo régimen en el que volveréis a ser vacas amaestradas. Si en lugar de chupar todo lo que podéis y más del bote, fueseis capaces de hacer algunos sacrificios por el futuro, de aceptar que se han cometido errores y subsanarlos vosotras (no vale exigir a los hombres que lo hagan), la liberación podría ser perdurable en el tiempo, pero ni siquiera ponéis los ojos en la carretera, conducís a ciegas convencidas de que el mundo entero y la realidad se plegaran a vuestros deseos “porque yo lo valgo, porque se me debe”. Los aliados ganaron la guerra a los nazis, no porque tuviesen razón o no la tuviesen, o fuesen mejores o peores personas, sino porque fueron más eficientes, porque hicieron mejor la guerra, aprendieron de sus errores, tuvieron que sacrificar mucho a cambio, y finalmente ganaron, la justicia, la moralidad de su movimiento no tuvo nada que ver en su victoria. Si la liberación quiere seguir adelante, tiene que ser más eficiente que la dominación del hombre sobre la mujer, sino, no vencerá, punto y pelota.

Lo que tenemos hoy en día en Occidente son adolescentes eternas, estériles y vanidosas, ninguna mujer, la maternidad parece algo pasado de moda, vuestra vida consiste en estar siempre monas y exprimir a los hombres todo lo que podáis o más en un estúpido afán revanchista, todo ello solo da la razón a los imanes que dicen que es mejor tenerlas atadas que sueltas, porque las muy idiotas no están preparadas para la libertad y te destrozan la granja.

En Occidente nadie os critica, no importa las gilipolleces que digáis o hagáis, y vosotras carecéis de la autocritica necesaria, vais por ese camino de perdición directamente hacia el abismo y ni una sola levanta la cabeza para ver qué pasa. ¿Creéis que os odio? Bueno, una parte de mi sí, pero lo creáis o no, también me dais mucha pena. Y cuando os critico, lo hago solo con la ferviente intención de ayudar, o puede que no… puede que en el fondo (y en la superficie) sepa que no vais a cambiar, que sois demasiado estúpidas y bobas para remendar la que habéis armado, y que la mejor forma de conseguir que os deis la gran hostia, es que sean los hombres quienes os adviertan de ella. Puede que simplemente disfrute viendo como incluso advirtiéndoos de hacia dónde os dirigís, vosotras como imbéciles convencidas sigáis por el mismo camino sacando pecho por vuestros continuos errores. Así que la próxima vez que escriba siete párrafos criticando a las mujeres, limitaos a comentar la ortografía, o a llamarme gilipollas, porque son ese tipo de actitudes las que me hacen correrme en los pantalones, la prueba palpitante de que sois demasiado idiotas como para cambiar el rumbo de vuestro barco, no importa que ya se oiga el estruendo del abismo que tenéis delante. ¿Y qué coño? Si en el futuro se tiene que ir a rezar a Alá o al espagueti volador se va y se reza, si a cambio volvemos a tener chachas esclavas…podremos soportarlo. Después de todo, habremos ganado los hombres, otra vez, y ya sabemos que toda victoria requiere sacrificios, solo una maldita zorra espera que venga envuelta en papel de regalo (y de la mano de un hombre).

Es… como ese chiste de: “¿Qué fue lo último que se oyó antes de explotar el Challenger? A la tía de a bordo preguntar: ¿puedo conducir yo?”. Es una bella metáfora del destino de Occidente y de por dónde van los tiros. Advertidas estáis memas. Y avisaros… y que no me hagáis ni puto caso, para que negarlo, me la pone dura. Soy así de pervertido. Un aspecto que siempre me ha fascinado de vosotras es vuestra “habilidad” para saltar a una piscina llena de mierda y cuando os estáis ahogando en ella sacar la cabeza preguntándoos como coño habéis llegado hasta allí (y culpando a algún tío de haberos empujado, claro). Me gusta ver sufrir a las mujeres, no lo voy a negar, pero realmente no necesito hacer nada para ver ese proceso, vosotras solitas sois vuestras mejores torturadoras, empezando por los zapatos de tacón y acabando por todo lo demás. Yo os critico malintencionadamente por vuestro propio bien y vosotras me respondeis insultando y contando acentos… seguid así nenas, eso es lo que me gusta.

30
Mar

Post remember

27
Mar

¡Estúpida puta de mierda!

Voy por la planta 2 que no es mi planta pero tenía que hablar con M sobre el código de visualización de datos que me había pasado y no lograba compilar, y cuando paso por las sección de las gallinas cluecas (administrativas), me para S. Entré en la empresa arreglando desastres, desastres de los propios trabajadores, ahora me encargo de hacer gráficos de colores y mi sueldo no ha dejado de subir, incluso me obligan a llevar camisa y corbata y hago esas bonitas exposiciones de resultados ante los jefes. Pero el territorio de las gallinas cluecas es mi pasado, así que cuando camino ante ellas S me reconoce y me pide por favor que la ayude. Le digo que no. Porfa, que no, me coge del brazo y comienza a arrastrarme hacia su ordenador. Me entran ganas de darle una hostia, pero no creo que sea buena idea si quiero seguir ganando una pasta tocándome los huevos así que espero hasta llegar a su mesa y hago que me suelte.

—Será un momento, porfa, porfa, porfa.

—Qué sea rápido.

Señala la pantalla con cincuenta o más ventanas abiertas automáticamente por el Explorer, y por el virus titiritero que lo esté controlando en ese momento.

—¿Qué hago?

¿Bañarte en gasolina y prender una cerilla?

—Apágalo y vuelve a encenderlo.

Para cuando se reinicie yo ya estaré en mi planta. Comienzo a caminar y ella me coge otra vez del brazo.

—¿Cómo lo apago?

La miro, parpadeo, vigilo de reojo a sus compañeras por si me están tomando el pelo por los viejos tiempos.

—¿Cómo que como lo apago?

—Es que no se apaga. Voy a inicio, pongo apagar y se queda bloqueado.

—Pues apágalo manualmente.

—¿Cómo?

Las vuelvo a mirar de reojo, alguna tiene curiosidad por el problema de S, pero no, no es una broma.

—¿Con el botón de apagar?

Vuelvo a dar dos pasos y su bracito y su voz suplicante vuelven a detenerme.

—¿Cuál es el botón de apagar?

Ahora debería estar oyendo carcajadas contenidas a mí alrededor, detectar cierto tono burlón en S, pero no… nunca subestimes a las gallinas cluecas.

—¿Es una broma?

—Nooooooooo… no soy una friki como tú. ¿Cómo se apaga?

—¿Cuántos putos años llevas viniendo a trabajar?

—Eso no…

—¿Cuántos?

—Cuatro…

—¿Y nunca has apagado el puto ordenador en cuatro años?

—Inicio y apagar pero manualmente no sé como se hace…

—No sabes…

—No…

—¿Y lo enciendes con inicio y encender?

—Claro que no…

—¿Con qué lo enciendes?

—Con un botón.

—Y…

Me la quedo mirando, espero, espero, espero…

—Pero yo lo que quiero es apagarlo…

—A ver….—por aquí mi tono de voz comienza a hacerse cada vez más alto—. ¿¡Con qué botón lo enciendes!?

—Pero…

—¿¡Con qué botón!?

—Con este.

La invito a proseguir con un gesto… pero nada.

—¡Pero yo lo que quiero es apagarlo!

Aquí en alguna parte estalla algo en mi cerebro y el fuego comienza a pasar de una neurona a otra como si mis sinapsis fuesen por gasolina.

—¡Estúpida puta de mierda con qué botón se enciende y con que botón se apaga una tele!

—A mi no…

—¡¡Con cuál!!

S está roja como un tomate y mirándome como si fuese extraterrestre, lo siento, pero me ha estallado esa vena aniquiladora que heredé de mamá, y que algún día me meterá en un lío de los buenos.

—¡Con qué puto botón estúpida puta de mierda! ¡Eh! ¡Con que botón se apaga un secador, una radio, un ipod, el dvd y tu puta madre, con el mismo puto botón con el que se enciende, joder, desde el mismo puto principio de los putos tiempos jodida subnormal de los cojones!

—Joder M, no es para ponerse así, no todo el mundo es ingeniero como tú…—es R la que sale en defensa de S.

Yo respiro hondo, me calmo un poco.

—Espera a que venga el técnico—consigo decir.

Y salgo de allí antes de tener que matar a nadie.

 

Estoy trabajando en mi último gráfico cuando aparece mi jefe, mi otro jefe y una llorosa S.

—Tenemos que hablar.

Los sigo hasta un despacho mientras J y L me miran con cara de circunstancias y S tira de clinex.

—¿Has llamado “puta” a S delante de sus compañeras?

—Bueno… sí.

—¿Y se puede saber por qué?

Pero S se encarga de crear mi defensa.

—Solo porque no sabía con que botón se apaga el ordenador.

—Concretamente dije “estúpida puta de mierda”.

J y L se miran y aunque J es un actor de primera, L no puede aguantarse la risa y al final tiene que salir de la habitación.

—Tendrás que pedirle perdón—me explica J apretando los dientes.

—Perdón—lo suelto a las primeras, que puedo decir, soy un tipo sin orgullo.

—¿Y ya está?—se queja S.

—¿No esperarás que le despida por una administrativa que ni siquiera sabe como apagar un jodido ordenador? ¿O sí?

S nos mira a los dos y sale de la habitación como una femenina exhalación ofendida.

J comienza a descojonarse y hasta que no logra detenerse no vuelve a decir algo.

—Estúpida puta de mierda…

—Oye, lo siento, no debí utilizar esas palabras, pero estoy algo estresado por la entrega y esa zorra me entretiene con esa mierda…tendrías que haber visto el dialogo de besugos que he tenido con ella. La muy puta sabe como encender el ordenador pero no sabe apagarlo porque siempre hace “inicio y apagar” y no sé le ocurre que botón puede ser…

—Lo sé, basta mirarla para saber que no tiene demasiadas luces, pero no debiste insultarla de esa forma, y menos delante de testigos, y menos a una mujer. Y tienes suerte de no haber llamado negro de mierda a un negro…

—No tenemos negros.

—Pues sudaca a una de las señoras de la limpieza, porque entonces si que tendríamos que echarte, y sabes que te valoramos mucho y tu trabajo es muy bueno, pero…son los tiempos que corren. Si quieres cagarte en alguien, que sea un hombre blanco M, o te meterás en un lío del que nadie podrá salvarte.

—No volverá a pasar—le aseguro con mi propia cara de pena.

Salgo del despacho, C y R se están partiendo la caja mientras camino hacia ellos.

—Siempre supe que eras uno de esos chiflados que explota un día y mata a veinte personas M, ser tan buena persona no es normal. ¿Lo habías visto tu alguna vez cabreado R?

—Nunca, he oído que se puso verde y le salía humo por las orejas.

—Muy graciosos.

Ocupo mi lugar, me pongo a trabajar, me siento bien, tranquilo, calmado, supongo que esta es la forma normal de descargar el veneno, poco a poco, en dosis limitadas, no contenerte y desbordarte. Un pasito más hacía la salvación psíquica. Y que coño, S, eres una estúpida puta de mierda, no era un insulto, fue mera descriptiva.

27
Mar

Internet es para el porno

Con WordPress puedes saber que palabras introdujeron en un buscador las personas que encontraron tu página. El resultado no tiene precio, he omitido todas las que tenían la palabra beelzebyte porque es obvio lo que buscaban, pero la salsa está en las demás.

mujeres dominantes

ama esclavo

ligues

novocaina

me marcho ya blog

desorganizados y organizados

putas universitarias nuevo leon

amas de casa

coños

soy gay quiero un hijo

amor

la polla de mi padre

mi ex es una puta egoista

consumismo depredador

te miro fijo y me sonries

como chantajear a los hombres

“me gusta mi madre” me calienta

esclavo ama

blog psicópata oficina

asesino en serie

evolucion psicologica de un niño

uniputas

no aguanto al sobrino de mi novio

sabes que estas jodido cuando

zorras musulmanas

putas rameras prostitutas guarras chupa

enfermeria

blogs de enfermedades mentales

chupa pollas de caballo

trasero de rubias con tejanos mas bonito

drogas y pollas

En fin… buena clientela, excepto el de “te miro fijo y me sonries”, que debe ser un autentico pervertido.

25
Mar

De putas, drogas… y fotosíntesis anaeróbica

Siempre he dicho que las únicas mujeres honradas son las prostitutas, porque son las únicas que marcan el precio por el que te va a salir follar, con las otras nunca se sabe hasta donde vas a tener que soltar. El peaje en el coño después de todo es algo que todas llevan “muy adentro”. Y es que ser mujer es algo más que la regla y llorar viendo películas románticas, es saber cobrar por follar (algo que nosotros nunca hemos sabido hacer).

Si las rameras tienen tan mala fama es gracias al resto de mujeres (las santas…), la razón es muy simple: competencia desleal, ofrecen a precios reducidos un producto del que les gustaría tener el monopolio. Las mujeres lanzando mierda sobre las “mujeres de la calle”, es decir las putas lanzando mierdas sobre las prostitutas, es un mecanismo de boicot parecido al de los agricultores franceses volcando nuestros camiones de lechugas superbaratas en la frontera. Si no puedes competir con los precios del vecino, que coño… destrúyelo.

Siempre me he preguntado porque no se legaliza de una puñetera vez, estoy seguro de la mayoría de los hombres no tendrían problemas con ello, pero ellas, que ven en peligro una de sus fuentes de recursos más importantes, la polla de un hombre, se suben por las paredes. Lo primero que sale por sus boquitas chupa pollas a cambio de una pulsera de oro es que la prostitución está constituida solo por pobrecitas mujeres obligadas a follar por los malvados hombres, “ninguna mujer sería puta si pudiese ganarse la vida de otra forma o si no es obligada”. Jajajjajajajajaja jajajajajaja jajajajajajajja… pero jajajajaj jajajaja jjajajaja jajajajajaj ja ja jaaaa.

Las hay obligadas, de eso no hay duda. Pero también las hay, y a montones y son mayoría, que lo hacen por libre comercio y albedrío, porque les es más fácil y rentable chupar pollas que ponerse a trabajar. Si existen obligadas, si existen mafias, es precisamente culpa de la ilegalización, si fuese algo completamente legal, que coño, una carrera universitaria (será por que no hay que se pagan la carrera+vestiditos así), con seguridad social y diploma administrativo, con sus locales o en su casa particular, todo legal… ¿Qué sentido tendrían las mafias? ¿Qué mujer lo haría obligada? Por no hablar de que seguiría habiendo prostitutas a montones, solo en las fantasías feministas más delirantes las mujeres se iban a negar a algo que siempre les ha pedido el cuerpo, saber sacarle partido a este.

¿Qué tiene de malo que una mujer le ponga precio a su coño? Si lo hacen todo el tiempo, las aficionadas, las prostitutas, y las profesionales, las zorras del día a día. Pongamos como ejemplo a la reina de las zorras, la exmujer de Paul Mccartney, sería el prototipo ideal, una guarra que se acerca a un viejo chocho solo para que le haga un hijo y sacarle la sangre. ¿No es acaso una puta? ¿Y no es legal? Pues que legalicen a las demás, a las pobres que chupan cipotes por 50€ y por no por 50 millones.

Yo he estado en puticlubs, y nunca he visto a ninguna obligada a hacerlo (claro que vete tú a saber). Y he estado en puticlubs de aquí, de Inglaterra, Francia, Grecia, Alemania… Excepto en los países del este, que si vais por allí tened cuidado por que ir de putas puede ser más peligroso que meter la polla en una trituradora. No es que sea un putero, ni si quiera soy mucho de follar, pero en mi trabajo de antes, las congregaciones de periodistas siempre acababan en el mismo sitio, y bueno… todas las veces que he estado en un puticlub no siempre he acabado follando, pero… a veces. Los peores son los griegos, y los mejores los ingleses, al menos es mi opinión. Y las mejores prostitutas las asiáticas, aunque supongo que es algo personal, son tan pequeñas que me hacen sentir grande, en todos los sentidos, soy así de tontorrón.

¿No sé pueden casar dos hombres? ¿No se pueden abortar y eliminar una vida naciente como si fuese un quiste? Coño, pues legalizad a las pobres prostitutas de una puta vez. Si fuese tan inmoral que una mujer le sacase partido a follar… arderíais todas en el infierno.

El otro día leí en un articulo que es un negocio en aumento, y no me extraña, admitámoslo la liberación femenina está alcanzando cotas de engreimiento femenino que las hacen casi insoportables, la leyes cuando nos casamos o somos padres no hacen más que putearnos. La idea de tener una pareja formal cada vez es menos atractiva, ya no hay necesidad de formar una familia para ser un hombre de bien, y en la sociedad individualista y consumista de hoy en día, el aquí te pillo aquí te mato está a la orden del día. La única razón por la que las profesionales del sector (las no prostitutas), siguen teniendo cabida en nuestra vida es por culpa de este estúpido orgullo masculino de la conquista, que no deja de ser una trampa que nos tendemos a nosotros mismos para estar al servicio de las mujeres. ¿Por qué soportar sus gilipolleces cuando puedes conseguir que te chupen la polla a un precio económico sin tener que tragar tanta mierda? Antes al menos las profesionales no estaban tan refolladas pero hoy en día, quien más quien menos ha visto más pollas que mil de sus abuelas juntas. A eso tienen miedo las mujeres, a que pasemos de ellas y convirtamos el sexo en lo que siempre ha sido, mercadeo, el hombre paga, la mujer chupa, pero en lugar de al precio de tener que ser el caballo de carga personal de una jodida zorra, al precio que dicte el mercado. Eso es lo que las asusta y por ello se oponen tanto a al legalización, personalmente hace mucho tiempo que me prometí a mi mismo no volver a caer en las redes de ninguna maldita zorra (mujer santa). Quien las quiera aguantar que lo haga, pero conmigo que no cuenten. Lo único que he encontrado en ellas ha sido sexo y responsabilidades, prefiero saltarme la segunda parte, gracias.

Ya que me pongo a legalizar, yo legalizaría también otro tabú universal, las drogas, todas, y no solo eso, para que los yonquis no se dedicasen a robar las distribuiría gratis, cultivadas por el estado, ¿Quieres cocaína? Toma tres kilos y trágatela toda. ¿Quieres pastillas? Toma un carro y métetelas todas en una sola noche. Eso sí, ni una sola ayuda del estado para la desontixicación, que se metan caballo hasta reventar, en un par de generaciones no quedaban drogodependientes, la selección natural en su buen uso. ¿Sabéis porque en España hay muchos menos borrachos que en otros países? Porque el vino es barato y parte de nuestra cultura, los que bebían hasta reventar reventaron hace mucho tiempo, solo quedamos los que sabemos beber.

No sé si sabéis cual es el origen del oxigeno que respiramos, pero es artificial, un subproducto de la fotosínteis anaerobia (sin necesidad de oxígeno) de los primeros microorganismos de la tierra. Hoy en días los organismos que realizan la fotosíntesis respiran oxígeno (son aeróbicos), pero hace miles de años solo lo producían. Las microbacterias de entonces “cagaban” oxígeno a patadas, una gas que por su carácter oxidante era venenoso para las propias criaturas que lo vomitaban, pero al principio no fue un problema ya que el oxígeno presente en la tierra era mínimo, pero con el tiempo llegó a niveles tan altos que toda una generación de bacterias, las anaeróbicas, prácticamente se extinguieron, su lugar lo ocuparon las bacterias con mitocondria, que no solo resistían la oxidación sino que se alimentaban del oxigeno que sus primas cagaban. No se hizo una ley ilegalizando el oxígeno, algo tan común no podía prohibirse, sencillamente a cambio de miles de millones de vidas bacterianas, el sistema se adapto a su presencia, incluso le sacó partido. La única respuesta a las drogas, es esa… dejar que fluyan y que sobrevivan los más resistentes a su presencia.

También hay una lección aquí para las putas (que no prostitutas). ¿Acaso no estamos viviendo una extinción en masa femenina? Y masculina, pero nos está bien empleado por pagafantas. Me hace gracia cuando afirman que las mujeres liberadas son el futuro, son el presente, y el presente aquí, no el futuro en todas partes, el futuro solo lo tienen aquellas que tienen más de dos hijos, las mulas de carga musulmanas. Los países musulmanes no se están llenado de mujeres liberadas, son los occidentales los que se están llenando de musulmanas. Los cambios son malos para la mayoría demasiado adaptada al pasado y buenos para la minoría capaz de sobrevivirlos. Para bien o para mal la forma de ser de las mujeres estaba adaptada a un entorno en el que la presión de los hombres sobre ellas era enorme, vivían teledirigidas, domesticas… ¿Qué pasa cuando un pez de profundidad sube a la superficie? Pues eso, falta adaptación a la nueva atmósfera. Si la liberación se hubiese realizado a nivel global, aunque al principio la población humana habría disminuido bajo las nuevas condiciones con el tiempo se habría estabilizado y recuperado, las mujeres y hombres capaces de sobrevivir en un ambiente de liberación femenina como el que vivimos habrían heredado la tierra. Pero la liberación es un fenómeno local, hay partes del mundo que siguen viviendo en los sistemas del pasado donde el éxito biológico de las mujeres está asegurado. En los 70 había en el planeta tierra el doble, EL DOBLE, de occidentales que de musulmanes, el puto doble, hoy en día la proporción es la inversa y en aumento. Cambias el nivel de oxigeno y te cargas al 90% de vida en la tierra, dejas de obligar a las mujeres a tener hijos… ¿Y que tanto por ciento de ellas (y de ellos con ellas) se irán al foso de la historia? Algún día el último blanco será exhibido en un zoo, como copito de nieve, pero intenta explicar eso al atajo de mendrugos políticamente correctos que forman la sociedad occidental, o más divertido aún, intenta explicárselo a ellas, a las víctimitas que nunca hacen nada malo y nunca se equivocan, incluso aunque se lo estés contando por su propio bien… todo lo que nos sea lamerles el coño les entra por una oreja y les sale por la otra.

17
Mar

La metamorfosis de Beelze

¿Por qué comencé a escribir? ¿Por qué, por qué? Fue hace mucho tiempo, con un Amstrad PCW, un ordenador en fósforo verde, que muchos no sabréis que significa pero seguro que los habéis visto en alguna película, solo dos colores, verde y la ausencia de verde (negro), si escribía durante mucho tiempo me lloraban los ojos, más tarde me llevaron al oculista y me pusieron gafas (¡malditos ordenadores!).

Comencé a escribir sobre mis ataques de rojez, no tengo claro que edad tenía pero debían ser menos de 14 porque todavía iba a la EGB. Intentaba comprender, aunque todavía no sabía como, que coño estaba pasando. ¿De dónde provenía esa vergüenza ante las mujeres? ¿De qué me avergonzaba? Dudas, dudas, dudas… toda mi vida es una pelea conmigo mismo, yo soy el alfa y el omega, el principio y el fin. A veces creo que la razón por la que no me siento solo, la razón por la que no hay espacio en mi vida para nadie más, y especialmente, para una mujer, es porque estoy demasiado ocupado conmigo mismo, encargándome de mis propios problemas, yo soy mi propia zorra. La presencia de L era demasiado estresante, con ella viví por encima de mis posibilidades, sintiéndome siempre observado, juzgado, intentando ocultar mis geisers, haciendo ver que no existían, hasta que me estallaron de nuevo en la cara.

Es una triste realidad, pero es una verdad que al final tienes que acabar aceptando, de ellas el único petróleo que puedes sacar es follar, y si necesitas otra cosa, búscatela tu mismo, el mundo es así. No me imagino hablándole a L de mis problemas y esperando que ella me echase una mano, estaba demasiado emperrada en ser rescatada (como todas, putas egoístas de mierda), su forma de llamar la atención era ser una completa inútil, bueno, eso y lo otro. Al principio… sí que me gustaba, porque me hacia sentirme útil, poderoso (algo importante en un hombre, el orgullo, la vanidad masculina), y también, al encargarme de otro, por un tiempo, te olvidas de tu propia mierda, solo tienes ojos para la mierda de ella. Sí, durante un tiempo, más bien corto.

¿Cuál fue el mejor día? Se me ocurre uno, y en realidad no tiene mucho que ver con ella, y fue el peor también… Fue el día en que gane mi primer premio literario, y el más importante, sin ser nada del otro mundo, pero… había unas doscientas personas, y entre ellas estaba yo sentado hecho un flan. Odio ser el centro de atención, pero por aquel entonces lo odiaba aun más. L estaba a mi lado contenta, una de las pocas veces que no estaba sumergida en una de sus jodidas depresiones (vaya par…).  También estaban J y M, dos amigos a los que hace mil años que no veo. La novela no se parecía en nada a esto, era una historia de las de siempre, con su chico, su chica, su malo, su principio, su nudo, su final. Toda la mierda, era una basura igual a la mayoría de la porquería que se escribe, un cuento estúpido de niños para mayores.

¿Habéis ganado alguna vez algo? No hace falta ganar el oscar para saber que se siente. Dicen tu nombre, te levantas, no hubo sorpresa, yo ya sabía quién era el ganador porque me habían llamado, comienzan los aplausos, conforme más aplaudían más me encogía sobre mi mismo, me aterraba girarme y mirarles a la cara, tenía miedo, y como siempre, no sabía de qué. Pero un hijo no deseado como yo debería ya saber a que se tiene más miedo, a que no le quieran, a que le rechacen. Allí estaba el tipo encargado del concurso para estrecharme la mano, girarme hacia la multitud, no pude encontrar de nuevo a L, y eso que había planeado mirarla a ella para tranquilizarme. Pero no hizo falta, toda aquella masa de gente, aplaudiendo, aplaudiéndome, a mí…Durante un instante, fue como si toda la mierda que había tenido que tragar en la vida hubiese valido la pena, como si mi historia fuese realmente a ser como la chorrada de novela que había escrito, donde el héroe sale victorioso y los malos pierden, donde hay una bonita recompensa esperando al final del camino. Durante un instante, me sentí realmente ligado al mundo, conectado como no lo había estado nunca. Pero como todo lo bueno solo duró eso, un instante, y después del cenit llegó la caída al vacío. Supongo que no hay nada peor que conseguir tus sueños, porque entonces te das cuenta de que solo estabas persiguiendo aire… Un vértigo en el estómago te dice que algo no va bien, nada bien. Había imaginado que me sentiría muy nervioso, pero también contento, feliz, satisfecho, sin embargo no fue así, con toda aquella turba mirándome y aplaudiendo, empecé a deprimirme cada vez más. Les miraba con mi sonrisa de plástico, y no parecían de verdad, solo figurantes de papel, aplaudían sin saber qué ni a quien, ni si quiera habían leído la plasta que había escrito. Allí estaban, ¿adorándome?, ¿queriéndome?, era una mentira, el acto reflejo de un muerto al que los gases se le escapan por el culo. ¿Y aquello era a lo que había dedicado tanto esfuerzo? El niño no deseado se había esforzado tanto para ser reconocido, para que el mundo le dijese:” hey, tu madre se equivocó chaval, eres una gran…cosa”, había encontrado una jodida forma de encontrar ese reconocimiento, toda una sala llena de reconocimiento, toda para mí, pero… obtenerlo no cambiaba no nada, no había un amor infinito en aquella sala, que era lo que yo necesitaba para curar la vieja herida, un amor sin condiciones, sin provecho, un amor sin sacrificio, en el que tú no tuvieses que hacer nada para ganártelo, el amor que recibes simplemente por ser tú, el amor incondicional de una madre. La sensación era tan hueca y tan vacía como estar con L, era un amor comprado, un respeto mercadeado, ese es el amor que reciben en este mundo los hombres, si se pudiese convertir en energía no llegaría ni para encender una puta bombilla. Yo esperaba una devoción absoluta por parte de todos, pero solo encontraba migajas de ese sentimiento. Mientras me entregaba el cheque incluso pensé en romperlo, me entró una ira insaciable, ganas de cagarme en todos sus putos muertos, de matarlos a todos. ¿Sabéis lo que me ha costado escribir esta mierda? Y lo he hecho solo para llamar la atención… ¿Y esto es todo lo que obtengo? Aplaudid con más fuerza hijos de puta, y quiero un par de desmayos… Era el niño de cuatro años en todo su esplendor, tal vez si les hubiese dicho que era Jesucristo habría obtenido la adoración que buscaba, necesitaba, tal vez debería haber tirado por ahí en lugar de escribir, plantarme en medio de la plaza Cataluña y ponerme a evangelizar, fundar una secta sexual… La ira fue creciendo dentro de mí, pero me aguanté las ganas de hostiar al presidente del concurso, cogí mi cheque y saludé al jefazo de la editorial, quien me dijo por lo bajo “tenemos que hablar”, distrayéndome justo a tiempo para no volviera loco allí mismo.

El “tenemos que hablar” era sobre mi novela, era muy buena (en su estúpida opinión, porque era muy mala), el veía una “gran potencial”, incluso se podía hacer una franquicia con el personaje principal, pero tenía un problema…era demasiado corta, estaba bien para ganar el concurso pero no para invertir en ella y publicitarla. Tenía que medir como mínimo el doble, y debía entregar el boceto de ideas para una continuación. Como si me hubiese pedido la luna, no estaba yo para gilipolleces en ese instante. Mi esquema de las cosas acababa de irse a tomar por el culo fruto de una revelación introspectiva muy seria, eso era mucho más importante. La novela de mierda nunca llegó a medir el doble, nunca hice el “boceto de ideas”, y por supuesto nunca me la publicaron (aunque el dinero del premio estuvo muy bien). Pero a aquellas alturas ya me importaba una puta mierda. Había desenterrado por fin al pequeño cabroncete que vive dentro de mí y estaba entretenido analizándolo, viéndolo venir. Después del “odiador de mujeres” había un segundo problema dentro de mi cabeza, el “niño pequeño”, perfecto, estupendo, maravilloso, monto un circo mental y me crecen los enanos psíquicos.

Para deshacerme del pequeño cabroncete lo primero que me propuse fue mandar a la mierda al mundo, tenía que ser capaz de vivir sin él, dejar de intentar ser Don Perfecto en busca de reconocimiento y procurar que todos me odiasen. La mejor manera de vencer al pequeño bastardo era llevarle la contraria en todo. Si quería reconocimiento, yo se lo negaría, si buscaba el afecto de los demás, yo los enviaría a tomar por el culo. Tenía que aprender a no necesitar a nadie, limpiarme a mi mismo de los enlaces de afecto que me unían al resto y que me convertían en un gilipollas retrasado. Llegue a odiar esa novela, y la sigo odiando, representa a un M que se arrastraba por el mundo pidiendo ser querido, y era algo que nunca iba a conseguir, es bastante improbable estadísticamente. Las mujeres te analizan con utilidad práctica y te recompensan con follar, no hay amor ahí, soy demasiado grande para que me adopten, y no lo suficientemente poco heterosexual para hacerme gay, donde encontraría a alguien que me mentiría solo para petarme el ojal. Siempre puedo comprarme un perro, que seguramente sea lo más próximo que puede estar un ser humano del amor incondicional, pero me da pereza limpiar sus meadas y cacas, y sacáralo a pasear… y en el fondo el hijo de puta no te quiere, simplemente te necesita, eres su fuente de protección, cariño, y recursos, igualito que tener una maldita zorra en casa. Necesitar ser querido es una enfermedad, necesitar ser querido por todo el mundo, como me pasaba a mí, y a cierta escala me sigue pasando, es la locura completa. Pero no es fácil cambiar tu forma de ser, tu mente infantil y retrograda. ¿Necesitan los niños de cuatro años follar? No, por eso no lo necesitas tú, a ti lo que te gusta es llamar la atención, así soy yo, el pequeño cabroncete. Y así es mi cabeza, lamentablemente saberlo no me garantiza el éxito en cambiarme, impedir ser como soy. Pero hago lo que puedo. Dejar de escribir mariconadas fue un primer paso importante, conseguir que L me abandonase otro, dejar de ser el payaso simpático también fue un punto. Recuperar el control de mi propia mente significa renunciar a los demás, y a su carga, dejar de necesitar a otros, destruir el universo y volver a construirlo, solo que esta vez el hijo de puta debe girar alrededor de ti.

Así nació Beelze, el comienzo y el final de mi carrera como escritor, de repente todas esas historias preprogramadas que nos han contado un millón de veces me olían a mierda, no las soportaba, nunca más sería capaz de leer una y mucho menos de escribirla. Y recordé el principio de los tiempos, cuando había comenzado escribiendo sobre algo mucho más digno, sobre la verdad, por asquerosa que fuese, sobre mí, cuando escribía con sangre, untando mis vísceras sobre la pantalla como si fuese mantequilla, en lugar de estúpidas mentiras sobre la realidad y falacias felices sobre el funcionamiento del mundo. Me había vendido solo por unos cuantos aplausos y la sensación de encajar en este planeta de mierda, me había perdido persiguiendo sueños irrealizables de una mente inmadura y enferma. Pero iba a ponerme bien, iba a poner tierra de por medio entre yo y el resto de la especie, y en esa clama, en ese vacío, podría encontrarme de nuevo frente a mi mismo, libre. ¿Qué es lo que realmente quiero? Control e independencia. Control sobre mi mente y mis impulsos, la independencia sobre todos vosotros, poder controlar la realidad, en lugar de que esta me controle a mí. Llamémosle una transferencia de competencias completa desde el resto del universo hacia mi persona, el ultranacionalismo personal, la Beelzenación.

La respuesta a este mundo es el egocentrismo y el individualismo, si eliges otra te dan por todos sitios. Las cosas podrían haber sido diferentes… si vosotros hubieseis sido diferentes, puede que fuese una enfermedad, pero aquella sed de afecto primordial me transformó en una especie de Jesucristo (que coño, puede que lo sea), era bueno, enfermizamente bueno. Y os habría amado, respetado y querido, como esperaba al mismo tiempo de vosotros, pero… no es eso lo que obtuve a cambio de mi amor incondicional, solo traición, veneno, solo que me usaseis, sobre todo vosotras malditas zorras, amar fue un desperdicio, como dar margaritas a las cerdas. La vida es un sistema criminal, mezquino, malvado, conformado por cerdos y putas, hay que saber estar a su altura. Mi bondad inicial fue traicionada por el sistema, por el universo al completo, por eso tuve que deshacerme de ella, era un peso muerto que me hundía en el presente, una desadaptación al entorno, dolía, y no me llevaba a ningún sitio, empecé a escribir, a investigarme, para poder cambiar. Es curioso que al principio solo quisiese ser mejor persona (así de idiota era), y al final decidiese que lo mejor para mí era intentar ser mucho peor. Del escritor que solo quería llamar la atención a un diseñador de monstruos. Beelze no es mi opera prima, solo un boceto de mi mismo, pero estamos trabajando en ello…

15
Mar

Morsa es un apelativo cariñoso

Llaman al timbre, me levanto despacio, arrastrándome desde la cama. ¿Quién coño? Como sea el pesado de J juro por Dios que mataré a ese hijo de puta. Abro la puerta, veo una mole enrome en un abrigo barato, es la Morsa en persona y lleva una caja entre las manos.

—¿Se puede que saber que hace aquí? Ya me dio el coñazo una vez… ¿no tuvo suficiente?

—Has vuelto a escribir…

—Y me trae unos bombones para celebrarlo.

Pero la caja no huele a bombones precisamente…

—¿No te vas de vacaciones?—me pregunta.

—Ya he viajado para toda mi puta vida, odio los viajes, odio los países donde la gente no me entiende cuando hablo, odio los aeropuertos y los aviones, y la odio a usted… ¿Qué hay en la caja?

—Es un regalo.

Me sonríe, y me siento como debe sentirse una morsa hembra cuando se le acerca una morsa macho para procrear.

—Déme la puta caja y acabemos con esto.

La cojo, la abro… es mi último gato.

Comienzo a reír y creo que no voy a poder parar.

—Joder, ha resuelto el caso, Morsa.

El apelativo Morsa no le hace demasiada gracia, lo sé por como aprieta los dientes, pobre chica fea.

Dejo la caja a un lado y cruzo las manos para que me espose.

—Quiero un abogado.

No sonríe, no intenta esposarme, solo me mira y deja que el aire vaya saliendo lentamente de sus pulmones. La verdad es que… da miedo.

—Solo quería que vieses como recojo tu mierda, no creas que puedes esconderla de mí. Sea un gato, o…

—Por el amor de Dios si lo conté en el blog, hasta un niño de cuatro años podría haber encontrado el puto cadáver.

—Tú piensa en ello el día que te apetezca matar algo más grande.

—No se preocupe, si solo es “algo más grande”, no será usted.

Espero que me caiga una hostia, pero hace el esfuerzo de contenerse, no ha cambiado nada desde la última vez que nos vimos, es una mujer como Dios manda, de las que se aguanta los pedos, aunque creo que eso es malo para el corazón.

Me mira por última vez, se da media vuelta para marcharse, sin ni siquiera decirme adiós.

—Se lo prometo, lo apuntaré en mi agenda: “no matar”.

Abre la puerta del ascensor, se gira, me lanza una miradita de amor eterno.

—Yo también te quiero—me despido.

14
Mar

¡Ser madre no es un juego…! Luego nacen Beelzebitos

Se habla mucho de lo criminal que es abortar pero según que madres lo criminal es parir, un niño no es un perro que te compras para no sentirte sola o para realizarte en la vida. De ahí salen los hijos de puta y las locas chifladas que salen… cuando se pare por puro egoísmo, para sentirse mejor. Luego llega la depresión postparto y “el mierda en que lio me he metido”, y quien paga toda esa basura es el crio que tiene por madre a una inútil neurótica e histérica. Mucho instinto maternal de los cojones y mucho altruismo femenino y a la hora de la verdad sois igual de egoístas que nosotros, solo que mucho más hipócritas, cuando el niño no os conviene lo pasáis por el aspirador y a la basura, yo le doy un trato más humano a la mierda que cago todos los días. Y cuando estáis emperradas en parir, se gesta un niño porque yo lo valgo y punto, si hace falta se insemina una y al crio le digo que el padre es el butanero, y si la frustración me puede, ya lo cubriré de hostias cada vez que llore para calmar los nervios, que tenéis solución para todo… es lo que tiene ser mujer (y vivir del victimismo), que nunca te equivocas y la culpa siempre la tiene otro (él, ellos, la historia…la regla), porque ¿yo? Yo soy todo amor, cariño y comprensión… ¡soy mujer!

Siempre he dicho que lo que más odio de las féminas, no es que seáis basura, nosotros también lo somos, es que seáis incapaces de aceptarlo, cada vez que oigo que un mundo dirigido por mujeres sería mucho mejor, me acuerdo las hostias que me metía mi madre y me entran unas de coger la maldita zorra que ha dicho eso y arrancarle la cara a mordiscos…

12
Mar

Caen como moscas

El otro día leía este titular y no daba crédito a mis ojos: “El suicidio es la principal causa de muerte en mujeres de 30 a 34 años”. Pero… ¿Cómo es posible que en este nuevo universo de libertad e independencia femenina, en la tierra prometida de la liberación, ocurran estas cosas? Al parecer, según Julio Zarco, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, la causa es: “la mayor exigencia laboral y familiar que sufren ellas con respecto a los hombres”. Sin duda Julio… a mi solo por ser hombre, si me descuido cuando salgo a la calle aparece alguien intentando chuparme la polla, o ofreciéndome dinero gratis, todo el mundo es tan amable y se preocupa tanto por mi felicidad, en cambio seguro que si fuese mujer tendría que enfrentarme a un mundo maligno repleto de gente egoísta e hija de puta deseosa de pisotearme para adelantarme, lleno de exigencias y responsabilidades, menos mal que nací hombre que es como un orgasmo continuo o como pervivir en el nirvana (por no hablar de que solo por ser hombre me pagan en el trabajo el plus de “pelotas colgando”… ¿a ti no?). ¡Qué maravilloso es ser hombre, todo son ventajas! Y pobrecitas las mujeres pero que mal lo pasan, que pena de verdad, es que todo lo malo les pasa a ellas y a nosotros nada (según chorrocientos estudios). Se me parte el alma con las desvalidas victimas de siempre (seguro que es culpa nuestra, no sé porque ni por donde, pero seguro que es culpa nuestra… que malos somos, y que buenas son ellas, a veces me entran ganas de ir al congreso y cortarme las pelotas en señal de protesta, es lo que deberíamos hacer todos… ¿quedamos?). Aunque… solo me queda una última duda, si el mundo trata tan bien a los hombres y tan mal a las mujeres, porqué la tasa de suicidios es tres veces más alta en nosotros. Ah… no me lo digas, debe ser porque además de unos malvados, y de consentidos, somos unos jodidos cobardes… si es que acaparamos todo lo malo con avaricia.

Pooooooooobrecitas… sigamos hablando de los problemas de las mujeres, después de todo a nadie le importan una puta mierda los problemas de los hombres y quejarse es de maricas. Los 30 es una edad complicada para vosotras, yo lo comprendo, pero el suicidio no es la solución, debe ser duro ver a esas adolescentes de piel tersa y fina, de tetas turgentes y mirada traviesa llevarse todo el pastel, mirarse cada día en el espejo esforzándose por luchar contra el inexorable paso del tiempo sin éxito, tus tetas se caen, te aparecen las patas de gallo, engordas por todos sitios. Qué pena, tan refollada… y tan sola. Ahora piensas que tal vez te equivocaste, te pasaste de exigente con él “como las mujeres somos lo más mejor y los hombres son basura, yo no estoy dispuesta a soportar a cualquier imbécil, quiero tal y tal y tal… “ y el tal y tal se extendía hasta el infinito, ¿verdad? Ninguno era lo suficientemente bueno para ti, de lo buena que estabas y lo buena persona que eras, no como esos cerdos poca cosa. Pero como tampoco ibas a meterte a monja te dejabas follar de vez en cuando para autoconvencerte de lo mucho que vales, a la espera de “un hombre de verdad” que cumpliese todas tus jodidas expectativas. Pero… un malvado día llegaron los 30 y resulta que ese hombre no llega (principalmente porque solo existe en tu puta chota), y para colmo los que hacían cola para follárte por una noche comienzan a desaparecer en desbandada. ¿Qué coño está pasando? ¡Pues que te estás haciendo vieja zorra! Pero no te preocupes, o sí… Es la hora de apretar el botón de pánico “he de casarme” y buscar a cualquier gilipollas que quiera hacer contigo el papel de (cornudo) papi (que el reloj biológico también aprieta), si puede ser que sea con pasta, y guapo, y cariñoso, y comprensivo, y que sepa follar…. o que sea con pasta. Por desgracia, la tragedia, que siempre azota solo a las mujeres, se cierne sobre ti, hoy en día cazar a un hombre y amarrarlo ya no es tan fácil como antaño. La liberación de la mujer, es también la liberación del hombre, antes estaba mal visto que fuesen solteros, no tener ninguna estúpida puta a su cargo, pero hoy en día los hombres son también libres de vivir en libertad, malditos sean, follar sí, tener que soportar todos los días a una maldita zorra y a los hijos de Dios sabe quién, no. ¿Casarse? Por Dios… ¿Para qué…? Para que el día que se divorcie de ti tú te quedes con todo, para acabar pagándote la casa mientras tú te follas a otro en ella delante de vuestros hijos y él teniendo que volver a vivir con sus padres porque con lo que le dejas de sueldo no tiene ni para alquilar… Hay que ser muy tonto, que los hay, y son los que acaban suicidándose ellos. Pero están muy cogidos, y hay una gran competencia nena, algunas más listas que tú ya los tenían amarrados mucho antes de que tu despertases de tu ensueño etílico de putilla de fin de semana. Así que, si no tienes suerte en encontrar un pamplinas, iras de polla en polla, a los 31, a los 32, a los 33, a los 34, y el remordimiento ataca, piensas que de no haber no sido tan exigente a los 23, 24, 25 no habrías acabado siendo un perro con el que todo el mundo juega pero que nadie quiere llevarse a casa. Los malvados treinta… sin hijos, aunque tienes tu trabajo para presumir de ello, y la memoria de todos esos ligues de fin de semana para recordar lo buena que estabas… claro que ese recuerdo solo hace que sea aun más doloroso mirarse en el espejo y ver lo vieja y gorda que estás, y hay que hacerlo todas las mañanas para poder peinarse, y hoy tienes la regla, y tu último ligue, a pesar de que tu le has chupado la polla cincuenta veces (tragando y todo), y el todavía no se ha dignado ni a olerte el coño, ya no llama, porque el hijo de puta ya está casado y con dos hijos. ¡Dios, mierda, joder! Supongo que es entonces cuando oyes la malvada voz del maligno en persona diciéndote que tal vez haya llegado la hora de jugar a los Lacasitos con los somníferos… Pero mi respuesta a esa monstruosa sugerencia querida amiga es… ¡NO LO HAGAS! Porque yo quiero que vivas… ¡Y QUE SUFRAS LOS CUARENTA, SO PUTA!

10
Mar

La violencia es la droga perfecta

Será cierto que los criminales siempre vuelven a la escena del crimen. Es de noche y no veo una mierda, pero una valla hecha de cañas rancias tampoco va a detenerme. Lanzo la caja por encima y luego voy yo escalando y saltando al otro lado. ¡Halehoop! Siempre me siento feliz como un idiota cuando noto piedras sueltas y salvajes bajo las zapatillas, y no la uniforme textura del cemento. De vuelta a la libertad de la lasciva naturaleza. Me encanta la “viña” de noche. Es como volver a la prehistoria, del mundo, y de mi vida, el olor del campo… Ahora el terreno ya no pertenece a mi abuelo, pero… eso no me impide entrar. ¿Verdad? He hecho cosas peores.

Recojo la caja y voy avanzando, tengo que cruzar de lado a lado el terreno para acceder al bosque, hay un camino estrecho que sigue la ladera, un camino de piedras y de hierbas muertas de tanto ser pisadas. Las tomateras a mi izquierda, cuatro cañas mal atadas en forma de tienda india, a mi derecha algo que no logro identificar y que crece bajo tierra: ¿patatas?. No conozco al dueño, pero debe ser otro jubilado igual que mi abuelo, a estas horas debe llevar siglos metido en la cama así que no espero sorpresas.

Cuando llego al centro del cercado encuentro las dos cabañas cerradas y sin luz, como debe ser, tienen un aspecto bastante triste, como si pudiese tirarlas de una sola patada, están hechas con cañas, igual que las vallas, y por dentro según recuerdo hay vigas de madera. Me viene a la memoria como las levantaron entre mi padre y mi abuelo. No es lo mismo una casa comprada que una casa que haces tú mismo, que sudas. Puede tener nuevo dueño, pero nunca será suya. Puede que un día la queme… pero me da pena matarla. “Fue bonito mientras duró”, le digo, pasando a su lado. El bosque ya se insinúa entre sombras en el horizonte. No llevo linterna y tampoco hace falta. No hay mucha luna que digamos, pero es increíble lo fácil que resulta ver, después de todo aunque no seamos gatos tampoco estamos mancos ante la noche, no hace tanto la vida nos iba en ello.

La valla que separa la civilización del jubilado del bosque repleto de mierda humana no es muy alta, pero esta es de madera, no de cañas. ¿Por qué la que separa del camino es tan débil y esta tan solida? No lo sé, alguna costumbre de pueblo, se le tiene más miedo al bosque que al camino, y no debería, los peores animales son los de sombrero y dos patas.

Lanzo de nuevo la caja por encima y luego salto yo. El lecho del rio seco no está lejos y es allí hacia donde me dirijo con cuidado. No es una selva tropical que digamos, pero los árboles tapan la débil luz de las estrellas y a veces no veo una mierda. Puede que sí, que debería haberme traído una linterna… Por suerte me sé el camino de memoria, sino me habría perdido. El lecho está donde siempre y a partir de ahí es fácil seguir. De niño me encantaba esta parte, escalar la piedra pulida, rodeado de las paredes de tierra, y los arboles que parecían más altos y majestuosos que nunca gracias al desnivel, hundiendo mis pies en un suelo poblado de hojas marrones e insectos multicolores. Era el preludio, la anticipación a lo que vendría después, los preliminares a algo son siempre lo mejor.

Abandono el lecho, la gran piedra está donde se la espera, en su claro. La miro y me pregunto cómo coño ha llegado hasta allí, siempre ha estado que yo recuerde, tal vez desde tiempos inmemoriales, y a mi imaginación le gusta creer que siempre estará, inmortal, indestructible.

Dejo la caja sobre ella, saco los guantes de plástico del pantalón, me los pongo con calma. Saco el cuchillo de mi chaqueta y lo miro, y a través de él veo el mundo, y solo me gustaría aplastarlo con mis manos, follármelo y después dejarlo tirado flotando en el sistema solar con la señal de mi polla como un enorme cráter donde antes estaba España; matar a las mujeres, a los hombres, a los ancianos, a los niños, matarlos a todos y tapizar con sus vísceras cada puta pared de cada puta ciudad escribiendo en ellas mi nombre. Si solo pudiese, si tuviese el poder de un Dios… para someter, para controlarlos a todos, para torturarlos y sacrificarlos… a todos. Pero solo soy una mota de polvo más, ni siquiera la más fuerte, ni la más interesante, no soy nada, no soy nadie, solo el agujero por el que contemplo el universo… el ojo del culo de la creación. Tan débil, tan poca cosa. Como me gustaría tener el poder, el control absoluto sobre la realidad. Miro al cuchillo y le sonrío. Tú eres lo más cerca que he estado nunca de eso, de saber que siente Dios cuando provoca un tsunami y luego nos dice a todos que nieva cuando en realidad se corre sobre nuestra cabezas.

Suspiro desesperanzando… abro la caja.

—Si pudiese tener al mundo sobre esta puta piedra, pero solo te tengo a ti.

Miaaaau.

Después de tanto viaje sobre la verja está bastante cabreado.

—Te jodes.

Lo saco por el cuello, con sus patitas atadas con celo, como ha sido siempre menester, hay costumbres que es mejor no cambiar. Intenta arrancárselas pero tiene trabajo para rato, antes acabaré yo con el mío. Miro hacia un lado y puedo verme a mí mismo incontables milenios antes, quitándome la ropa para no mancharla, quedándome completamente en pelotas frente al altar de sacrificios. Los arboles siempre fueron mi improvisado público, no sé porque pero excitaba que hubiese gente mirando mientras hacía eso. Mirad lo que está haciendo Don Perfecto… chico malo. Les miro y me falta imaginación infantil para convertirlos en gente, tal vez sea la ausencia de luz, o simplemente me estoy haciendo viejo.

—Es triste tener que conformarme con esto pero que se le va a hacer, tengo mis razones… ¿Sabes?

El gato me mira sin comprender.

—Es un secreto que no te puedo contar.

Me pierdo en mis reflexiones (lo siento, personales) y cuando vuelvo de mi viaje astral el gato ya no está… ¿pero qué coño? ¿Es que los gatos también se están volviendo más listos?

—Mixu… mixu…

No viene.

—Gatito… Gatito…

Oigo un ruido y lo veo con el rabillo del ojo. Alzo mi cuchillo y me pongo a correr detrás de él como lo haría un loco de película. Lamentablemente el cabrón corre como no lo haría una zorra de película, así que no logro atraparlo. Hijo de puta. Otro ruido, más lejano, me giro y avanzo en plan soldado del Vietnam.

—Me pareció haber visto un lindo gatito—susurro, y me hecho a reír sin saber porqué.

Esta vez se escucha más fuerte… ¡eso no es no es un gato! Salgo a un claro y me encuentro a una pareja follando. Creo que yo estoy más sorprendido que ellos, al menos al principio. Mi cerebro se desatasca tras una eternidad y consigo decir:

—¿Habéis visto pasar a un gato?

Ella se sube el tanga y los tejanos a toda leche y él sin subirse siquiera los pantalones y con la polla y el condón al aire se pone a buscar algo en el suelo. Yo por mi parte bajo el cuchillo e intento sonreír.

—No quiero haceros daño… solo busco a mi gato.

Ella sale corriendo, no sé hacia donde, y él al final encuentra lo que buscaba, una rama de mierda con la que apuntarme mientras no deja de repetir entre dientes:” Hijoputa, hijoputa, hijoputa”. Es más alto que yo, pero como le miro desde la ladera tengo la ventaja de la altura, que siempre impone. Se sube los pantalones sin dejar de apuntarme con la rama y de gorgotear el “hijo puta”, no sabría identificar su tribu urbana pero creo es un gallito de barrio pobre, bastante acojonado por cierto, pero no es culpa suya, yo también me cagaría en los pantalones si me pasase algo así.

—¿El gato…?

Le dejo que se vaya murmurando más “hijoputa” corriendo por el mismo camino que su novia, me guardo el cuchillo, me quito los guantes, menuda mierda de noche. Será mejor que me largue antes de que venga la policía, aunque estoy seguro de que cuando lo cuenten solo van a conseguir que les caiga un análisis de sangre.

Doy dos pasos lo veo justo frente a mí.

Miau.

Quién dice que Dios es un hijo de perra, supongo que alguien se ha tocado en algún lugar y yo soy su ángel vengador.

Saco el cuchillo, apunto, disparo.

Bingo.

Pongo el pie sobre él mientras se muere y saco mi cuchillo ensangrentado. La sensación de placer, de poder, solo dura un instante, monótona, insípida, es como pajearse con prisas porque tu madre llama a la puerta. Anticlimático.

—Gato malo…—le digo.