Archivos para Enero 2008

31
Ene

No me gustan los demás (no me gustas tú)

No puedo evitarlo, sé que está mal, sé que es peligroso (aunque no creo que injusto), pero… ¡No puedo evitarlo! Me dais bastante asco, todos sin excepción, no os soporto, no me fio de vosotros, en definitiva, que no os quiero ver ni en pintura. No es nada personal, es una de las enseñanzas de mi vida. Los psiquiatras-psicólogos-cuentistas del alma creo que lo llaman esquemas desadaptativos. Pero están ahí por una razón, porque son adaptaciones a algo, concretamente a vosotros hijos de puta, que me enseñasteis a desconfiar del resto, a temer al prójimo. A veces lo intento, por mi propio bien, pero no lo consigo, es a partes iguales coñazo y tortura. Y la verdad es que no se me da mal estar solo, por triste que suene, tan insoportable como es para los demás no tener a nadie lo es para mí tener a uno de vosotros zumbando a mi alrededor. Soy como el protagonista de una de esas películas apocalípticas en las que todo el mundo ha muerto. Excepto por el hecho de que estáis vivos, pero yo no noto la diferencia. Estoy solo, completamente solo, vosotros sois otra especie, veis el mundo de una forma que yo no puedo comprender, somos dimensiones paralelas. Podríamos coexistir pacíficamente, pero… ya sabemos que pasa cuando dos especies parecidas pero distintas se encuentran. El instinto por conservar tu nicho ecológico te lleva patear su trasero. No es culpa de nadie, es nuestra naturaleza.

Mi odio no se distribuye por igual, aunque la raza, el color, el equipo de futbol, y la religión me la soplan bastante, el sexo es otra cosa. Tengo que admitirlo, sobre todo os odio a vosotras, mis razones tengo. Aunque es algo que procuro mantener bajo control, un tipo que ama la calma como yo no puede permitirse las estridentes necesidades de ciertos rincones de mi alma (¡una paja y a la cama!). Aunque la palabra siempre está presente, como un chicle que masticar.

Matar. Matar. Matar.

Pero matar está mal, y es problemático, y no sirve para nada. Pero… No, nooooooooo, no, lo tengo bajo control, no hay porque preocuparse, a no ser que soltéis un detonante sobre mis narices, todo irá bien, al menos respecto a eso, creo, me gusta pensar que es así…

30
Ene

Plan A… Plan B…

Tengo dos opciones ante mí, dos caminos, tan viejos como nuevos, y la verdad… No sé qué coño elegir. El camino A lleva a un lugar seguro, donde sé que nunca me pasará nada, ni bueno ni malo, donde estaré a salvo… El camino B, es la locura, el caos, donde tan pronto puede ir todo mal o todo bien. La vida me ha enseñado a desconfiar profundamente del camino B, generalmente cuando las cosas podían salir bien o mal, salían mal. Gran parte de mi existencia ha sido como estar atado a una cama mientras un psicópata jugaba con un dial de descargas eléctricas (bonita imagen). Me gusta la calma, me gusta la paz, son cosas que solo aprecias cuando lo contrario ha consistido en un dolor insoportable, valoras no tener nada que hacer, poder examinar las grietas del techo, sabiendo que por el momento, no habrá más descargas, la simple ausencia del dolor se convierte en estúpida pero sólida felicidad.

El problema de la calma es que a la larga cansa, y llegas a hartarte de esa paz que te invade y te adormece y hace que todos los días pasen volando invisibles, sin sustancia. ¿Debo arriesgarme entonces a dar un paso hacia el abismo de lo desconocido? ¿O será el error que me lleve a un pozo de mierda una vez más? Supongo que no tengo elección, si sale bien, Eureka, si sale mal… volveré a apreciar la calma que ya no sé valorar.

Iremos a por el Plan B, y que Dios nos coja confesados.